LA NOCHE DEL AGUA

Caño de S. Juan
Se celebra el 23 de junio, víspera de la festividad de S. Juan. En esta mágica noche, la más corta del año, se entremezclan las vertientes religiosas y paganas. Se trata de una fiesta de origen pagano ligada a la práctica de todo tipo de ritos vinculados a la purificación. Esta fiesta solar coincide con el solsticio de verano celebrándose con un elemento básico que limpia de toda impureza, el agua.
La antigua costumbre basada en acudir a las fuentes para realizar las abluciones de purificación ha tomado hoy un giro particular. Durante la noche los vecinos más atrevidos salen a la calle a gozar de esta fiesta popular, consistente en bañarse mutuamente con agua utilizando todos aquellos medios que tengan a su alcance, cubos, mangueras, máquinas manuales, etc.
La costumbre es sana, divertida y nunca falta el buen sentido del humor entre los participantes y como tradición popular siempre ha sido aceptada generalmente por vecinos y visitantes, incluidos los más desfavorecidos, que le ha podido caer inesperadamente agua arrojada desde un balcón o del terrao de alguna vivienda.
VISITA GUIADA EN ABLA

Explicando el escudo del caballero Alonso Bazán
Como actividad complementaria a la celebración en Abla del “V Encuentro de Teleformación de la provincia de Almería”, celebrado en la “Posá del Tío Peroles” el pasado día 20 de junio, tuvo lugar una visita guiada por el pueblo para mostrar los monumentos más significativos de la localidad.
La tarde no era propicia, pues a la hora del inicio nos amenazó la lluvia, que impedía en un principio su realización. Pero fue todo lo contrario, varios asistentes sacaron sus paraguas y algunos vecinos prestaron los suyos para evitar suspender la visita programada.
El itinerario comenzó en el mausoleo romano para dirigirse a la plaza Cruz de S. Juan y después ascender por la calle Real hasta la plaza Mayor, y desde allí encaminarse a la plaza de S. Antón, deteniéndose durante el recorrido en los monumentos que se encuentran a su paso para dar una ligera explicación a los asistentes. La visita fue un éxito pues el personal que finalizado el evento se llevó una buena imagen cultural de Abla.
LA CRUZ DEL LUGAR O DE S. JUAN

Fragmento de la cruz de S. Juan
Junto a la fachada principal de la ermita Las maravillas se encuentra una cruz de piedra denominada “Cruz de S. Juan”, que está asentada sobre el arco del caño de la cruz que desagua en el pilar o abrevadero de animales próximo.
En el siglo XVI aparece citada como “la cruz del lugar” y posteriormente en el siglo XVII cambia de denominación y se le llama “la cruz del señor san Juan”. Se trataba de un humilladero religioso consistente en una cruz de piedra colocada sobre un pedestal del que podía apreciarse a principios del siglo XX la inscripción latina que presentaba y que era conocido popularmente como “la cruz de S. Juan”.
Antiguamente se encontraba emplazado en un lugar céntrico de la citada plaza y posteriormente se adosó a la fachada de la ermita Las Maravillas hasta la construcción del caño y el pilar en los años cincuenta. Lamentablemente, con motivo de las obras realizadas el referido pedestal fue desechado y la cruz fraccionada puede apreciarse hoy rematando el arco donde se encuentra el actual caño de agua.
Tras un dilatado período de historia (s. XVI-XX) este humilladero ha constituido una seña de identidad de la citada plaza y afortunadamente puede recuperarse, dado que parte del pedestal sepultado y el fragmento del pie de la cruz se conservan. Entendemos que los abulenses y en particular el vecindario de esta barriada tienen una deuda con la historia de Abla y debe reponerse este monumento, dado que forma parte del patrimonio histórico-local.
ABLA EN EL DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

Pancarta publicitaria de la Diputación Provincial
El impacto medioambiental en Abla fue drástico en el siglo XIX, debido al abuso del aprovechamiento de los recursos naturales de los montes, como la roturación para ganar tierras destinadas a la agricultura de secano y el carboneo, que conllevó prácticamente a la desaparición de los montes forestales de Abla y el consiguiente proceso degradativo del medio natural, que a su vez ha incidido drásticamente en el ecosistema de la zona.
La deforestación de los montes ha afectado al hábitat que favorecía el desarrollo de la flora y fauna autóctona, estando algunas especies extinguidas o en vías de desaparición. Consecuentemente, la erosión ha incidido agresivamente en el manto del suelo contribuyendo a la alteración del paisaje serrano y a la pérdida de determinadas zonas húmedas.
En Abla perviven topónimos que refieren la desaparecida fauna del lugar como: el Collado del Lobo y el barranco de las Zorreras. El paisaje forestal de encinas ha quedado esquilmado salvo los últimos reductos de El Encinar y las inmediaciones de Los Chispones. Los acuíferos de la sierra han desaparecido y los de la vega como Ofatabla, Saboyano, Morellón, La Carrera, etc. se han secado. Cabe deducir, que el paisaje abulense del siglo XXI no se corresponde en absoluto con el documentado en los siglos XVI-XVIII.
Aprovechando la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente el C.E.A. hace una llamada a la sensibilización de los abulenses para que tomen conciencia de la delicada situación y contribuyan de algún modo a la preservación de nuestro ecosistema residual.
LOS ORÍGENES DE LA MERENDICA

Antigua Merendica en el prado de Calahura
Es una fiesta campestre cuyos orígenes se remontan hacia 1883, cuando el campanero y preparador de los niños, D. Pedro González Herrerías (1853-1916), con motivo de festejar la Primera Comunión los llevó el domingo de Pentecostés a merendar al campo, amenizando la tarde con su guitarrillo. La merienda consistía en una onza de chocolate, una rosquilla de pan blanco, una gaseosa de "bola" y un huevo cocido. De ahí que popularmente se le conozca como merendica o fiesta del huevo.
Al principio no existía un emplazamiento fijo de celebración sino que variaba cada año hasta que se seleccionó el jardín de Los Santos, ubicado junto a la ermita de los Patronos, actualmente desaparecido. Con el tiempo, los familiares de los niños se sumaron a la celebración y posteriormente las amistades y grupos ajenos al evento, únicamente con la finalidad de divertirse.
Ante la afluencia masiva de personal, el citado jardín quedaba reducido de aforo y se optó por trasladar la merienda campestre al prado de Vista-Alegre, sito en el paraje de Calahura junto al olivar y una fuentecilla en pleno campo donde los comensales transcurrían el día disfrutando hasta caer la noche. Actualmente, “la merendica” ha cambiado de lugar y fecha, celebrándose cada sábado de Petencostés en el Parque Municipal de Montagón.
SEMANA SANTA DE ABLA. EL I ENCUENTRO

Antigua procesión de Semana Santa. El I Encuentro procesional
Tradicionalmente en la Semana Santa de Abla se representan “Tres Encuentros” procesionales. El primero rememora el camino que recorrió Cristo hacia el Calvario para ser crucificado, representándose este encuentro tradicional en El Paseo.
Como manda la tradición, el Viernes Santo a las once de la mañana parten de la Iglesia Parroquial los tronos de la Virgen de los Dolores y S. Juan acompañados de sus respectivas hermandades. Momentos después sale el trono de Nº.P. Jesús con su hermandad hacia esta plaza, donde tiene lugar el primer encuentro de Jesús Nazareno con su Madre.
Para ello, se posicionan en el lugar acostumbrado los tronos de las citadas imágenes, una frente a otra, a una distancia marcada, mientras la imagen de S. Juan se coloca a un lado entre ambas en un lugar próximo a la Virgen. El citado encuentro se desarrolla en un acto de aproximación de tres pausas, que simbolizan “las tres caídas”, donde la imagen de Jesús se va acercando a la Virgen de los Dolores, sonando en cada una las bocinas.
Se trata de una representación popular del encuentro de la Virgen y Cristo cargado con la cruz camino del Calvario basado en la Tradición cristiana. Finalizado el acto, la procesión se encamina hacia la plaza Mayor donde tiene lugar el segundo encuentro.
LOS BIENES HABICES DE LA IGLESIA DE ABLA (s. XVI)

Portada de la revista
La revista Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam) de la Universidad de Granada, publicó en su Volumen 46 del año 1997 una separata que tiene por título “El apeo de los habices de la Iglesia Parroquial de Abla (Almería) de 1550. Edición y estudio” del profesor Carlos Javier Garrido García.
Se trata de los bienes inmuebles, de naturaleza rústica o urbana, pertenecientes a la mezquita local, que fueron donados por los fieles musulmanes obedeciendo distintas causas. Tras la Reconquista y las conversiones generales de 1500-1502 pasan por merced de los Reyes Católicos a la Iglesia Parroquial de Abla y aparecen recogidos en el Apeo realizado en 1550.
Este estudio permite cubrir la laguna de la etapa morisca en la localidad y como indica el autor nos permite conocer la cantidad, calidad y aprovechamiento de estos bienes habices, así como la vida socio-económica de la villa, formada por una población de mayoría morisca y de cristianos viejos, que ostentaban los órganos de poder.
ITINERARIO EN EL II ENCUENTRO RURAL DE BLOGS

Carteles publicitarios
Entre las actividades programadas en el II Encuentro Rural de Blogs, celebrado en Abla los días 16 y 17 de mayo, estaba previsto la celebración como actividad complementaria de un Itinerario por el pueblo, a fin de dar a conocer a los asistentes al acto los monumentos más significativos de Abla, en particular al personal que visitaba por primera vez el pueblo.
La ruta guiada se inició con una breve introducción histórica de Abla y seguidamente se expuso un análisis del mausoleo romano atendiendo a su tipología, características, funcionalidades y datación cronológica. La ruta prosiguió por el Albollón donde se visitó “el tinao” hasta llegar a la plaza Cruz de S. Juan para admirar el aljibe-ermita. Posteriormente, se accedió por la calle Real, deteniéndose en la hornacina “La Caradiós” y “La Casa Barroca”, hasta la plaza Mayor donde los itinerantes se sumaron a “Las Carrozas”. Finalmente, se llegó a la Iglesia Parroquial donde se hizo una breve explicación de su historia, arquitectura, arte, heráldica, etc.
Finalizada la ruta los asistentes se reunieron en “La Merendica” para intercambiar impresiones tanto del Itinerario histórico-artístico realizado en el casco urbano, promocionado por el Centro de Estudios Abulenses, como del Encuentro blogero clausurado.
ABLA EN LA RUTA DE MÜNZER

Rótulo de la Ruta de Münzer en Abla
Abla figura en el recorrido de uno de los principales caminos de Al-Andalus que recoge el Legado Andalusí, la Ruta de Münzer. Esta antigua vía de comunicación fue muy transitada en época medieval y enlazaba Granada con Almería por los pueblos del interior, ladeando los macizos montañosos a su paso y en particular Sierra Nevada. También es conocida como Camino Real y actualmente se le atribuye el nombre de un viajero austriaco que la recorrió a caballo en el siglo XV. Jerónimo Münzer fue un médico, que viajó por España entre 1494 y 1495 y escribió un relato de su viaje por esta ruta, considerado como “interesante” por algunos historiadores.
Este tramo de la ruta transcurre por una treintena de poblaciones uniendo las dos capitales andaluzas. El recorrido parte desde Almería en dirección Gador y Alboloduy para conectar con las comarcas Río Nacimiento donde se halla Abla y El Cenete hasta Guadix. Desde aquí prosigue por Cortes, Graena, La Peza, Quéntar, Dúdar y Cenes hasta culminar en Granada.
Abla ofrece al viajero su rico legado andalusí formado por su pasado histórico y manifestado en las extintas fortalezas árabes de Abla y Las Juntas (s. IX). También cabe mencionar el poeta muladí El Ablí que cultivó la poesía lírica (s. IX) y la desaparecida fortaleza de La Alcazavilla donde se localiza la leyenda de una cautiva cristiana “La Relumbrosa”. El viajero debe hacer un alto en el camino al llegar a Abla, denominada “la flor del camino”, para visitar los monumentos que integran su patrimonio local, convivir en algunas de las fiestas y tradiciones ocasionales y sobre todo degustar los suculentos platos de la tierra.
LA SIERRA DE ABLA SE VISTE DE PRIMAVERA
Flora del pago "El Colmenarejo" (Sierra Nevada)
Con la llegada de la primavera, tras las copiosas nevadas y lluvias invernales, la sierra de Abla se viste con un manto floral salpicado con distintas tonalidades de color. Es la época ideal para recorrer la serranía, que ataviada con sus mejores galas naturales deleita la vista al caminante antes que el sofocante calor estival las marchite.
Los distintos parajes de Sierra Nevada presentan diversos lunares de colorido. “El Barranquillo del Mar” bañado por la salida de su riachuelo invernal, adorna su cubierta vegetal con un verde intenso y “Los Loclones” engalanan el tupido paisaje con matasblancas floridas. Más arriba, los pagos de “El Colmenarejo” y “La Majada del Rosal” lucen un colorido tapiz que persuade al senderista a desandar el camino y dar un rodeo para evitar lastimarlo con la pisada.
Este panorama estacional, que se repite cada año en los montes abulenses, invita al lugareño a escapar del asfalto y de la rutina cotidiana para perderse por los viejos caminos de herradura en el interior de la sierra, que conducen a redescubrir este encanto de la naturaleza.
