Blogia

CENTRO DE ESTVDIOS ABVLENSES Abla- Almería

¡HASTA OTRA OCASIÓN!

¡HASTA OTRA OCASIÓN!

                        Vistas de Abla en la década de los sesenta

     Tras cuatro años de intensa actividad, ha llegado el momento de decir "adiós". Se cierra una etapa o un ciclo informativo del C.E.A., aunque seguimos vigentes en otras facetas de la vida cultural de Abla.

     Nuestra consideración a todos los seguidores del blog, que nos han seguido durante este tiempo, interesándose por la cultura abulense al dedicar unos minutos de su tiempo en conocer un poco más a Abla. De todas formas, la labor realizada queda ahí registrada para consulta y estudio de los interesados, tanto paisanos como investigadores.

     Son momentos difíciles ante la espedida, después de toda esta trayectoria, pero seguro que nuestros seguidores lo sabrán comprender, aunque difícilmente aceptar. El motivo no es otro, que se trata de una etapa agotada, nada más, esperando que en un futuro quede activada esta línea cultural bajo otra perspectiva y formato. ¡Un saludo cordial y Feliz Año Nuevo! 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

MI BARRIO DE INFANCIA

MI BARRIO DE INFANCIA

                                  Calle Real en los años sesenta 

     Mi infancia transcurrió, hacia la década de los sesenta, en un barrio comprendido en el tramo de la calle Real, que discurre desde la plaza Mayor hasta las callejas perpendiculares del "antiguo café" y la de "Alfonso el Torrero", incluida la calle Duende.

     Era una calle muy concurrida, disponía aproximadamente veinticinco viviendas, unos ciento veintisiete habitantes y dieciocho establecimientos, tanto públicos como privados, que hacían esta calle muy transitada, alborotada por la chiquillería, discurrida por los clientela, transitada por los campesinos que regresaban del campo con su animales y paso obligado de procesiones y festejos populares.

     En este corto trayecto del barrio, se emplazaba la farmacia (José Martinez Sicilia), dos bares (Manuel Villehas y Antonio Rodríguez), una barbería ("Fajes"), una carnicería (Félix), una peluquería de señoras "Mariquita", una sastrería (Palomres), "el café" (José Fernández), una tienda de tejidos (Pepe Sánchez, un estanco (Cayetano), una droguería (Hnos. Catalicio), una sucursal bancaria (Doloeres Lao), una escuela pública (José Castillo), el puesto de la Guardia Civil, el servicio del practicante ("D. José")y una tienda (Filomena).

      Los oficios del personal de la barriada eran muy diversos: dos albañiles, un farmacéutico, dos maestros, un militar retirado, un funcionario, un sastre, un carnicero, un barbero, una peluquera, una empleada de banca, un practicante (ATS), dos agricultores, cinco guardias civiles, un encargado de administración de fincas, dos comerciantes y tres hosteleros.

     Actualmente, sólo queda una tienda en todo el barrio ("La tienda de la plaza") y viven habitualmente seis personas. Las causas de despoblación hay que buscarlas en las migraciones de las décadas sesenta y setenta, el paulatino fallecimiento de ancianos, la expansión urbanística local y la búsqueda de nuevos horizontes por los jóvenes. El sentimiento desgarrador lo describiría mejor la pluma de Sole Venegas ¡Lo que fue y lo que queda!

ABLA DESAPARECIDA EN EL MAPA

ABLA DESAPARECIDA EN EL MAPA

                         Nuevo mapa del Servicio Cartográfico

     El Servicio de Cartografía ha estimada borrar del mapa a Abla. Como se puede apreciar en el mapa de la imagen, a partir de ahora en la comarca Río Nacimiento figurarán como localidades: Gérgal, Doña María, Ocaña, Abrucena, Olula de castro y Fiñana, salvo Abla. Las razones apuntadas se orientan a las Jornadas Micológicas, que es tanta la afluencia de público para un pequeño pueblo que resulta desbordado.

     Otra de las razones es la Merendica, al quedarse  pequeño de aforo el parque Montagón, ante la llegada de tanta muchedumbre que conlleva la falta de espacio físico. Y no digamos la procesión de El paso en la plaza Mayor, ante tanto personal congregado que todavía no puede resolverse el hacinamiento de la pequeña plaza.

     Por consiguiente, ante la problemática planteada, el Servicio indicado ha decretado, con fecha 28.12.12 suprimir del mapa a Abla para evitar que los interesados puedan localizar este atractivo pueblo y de esta manera puedan perderse los multitudinarios eventos. También se está planteando la posibilidad de suprimir las señales indicativas en las carreteras, está en estudio, pero a este paso se va a terminar que ni los propios abulenses puedan encontrar a su pueblo.

LA RUTA DE LAS FUENTES

LA RUTA DE  LAS FUENTES

                         Senderistas de la Ruta de las Fuentes

     Dentro del calendario previsto, en el Programa de Fiestas de Verano Abla/11, ha tenido lugar el día 13 de Agosto la ruta temática guiada “La Ruta de Las Fuentes”, que partió a la hora prevista desde “el caño de los Granaillos” de la localidad. El recorrido visita las antiguas fuentes de la localidad, hoy en desuso, destinadas en otro tiempo al abastecimiento de las barriadas cercanas y/o regadío de los parajes próximos.

     En el lugar de partida se rememoró “el caño viejo”, conocido popularmente como “el caño del lavadero”, que fue la primera acometida de agua potable en el casco urbano realizada en 1863 “a expensas del vecindario de la villa”, mediante una mina, que canalizaba un manantial desde el pago de Las Huertas.

     Siguiendo el recorrido descendemos por el callejón de la calle Albaicín hacia la rambla de Los Santos y siguiendo el curso de las aguas tomamos el primer barranco a la derecha. Remontándolo cruzamos el camino transversal de Los Olivares para encontrarnos con la Fuente Agria, cuyo nombre toponímico obedece a las propiedades organolépticas de sus aguas. La citada fuente surte a una balsa contigua, que riega el paraje del mismo nombre. Antiguamente, este paraje se aprovechaba como merendero tradicional, bastante frecuentado en las tardes estivales.

     Siguiendo el curso de la rambla, bajo la cuestecilla del mismo nombre, se localiza la Fuentecilla de los Santos, mencionada en el siglo XVIII como “fuente de Guzmán”. El caño metálico se encuentra semienterrado debido a la sedimentación, motivada por las sucesivas crecidas torrenciales de la rambla. Es un referente para determinar el nivel sedimentario, ocasionado por las riadas de los últimos siglos. Esta fuente abastecía al barrio Bajo del pueblo y en ella se recogía el agua para adecentar la ermita de los Patronos y el cementerio.

     Proseguimos la ruta hasta “la carrerilla del Majuelo” y desde aquí tomamos el paso de regadores hasta la balsa donde se encuentra la Fuente Colorá, que aparece citada en el Libro de Apeo (1571) y en el Catastro de Ensenada (1752). Actualmente está enterrada aunque el manantial aflora en la misma balsa, que riega desde este pago hasta el paraje de Los Galindos. Su nombre obedece al carácter ferruginoso de sus aguas.

     Siguiendo el curso de la rambla, tomamos la primera vereda a la derecha, que nos conduce a la Fuente de Los Galindos. Este manantial surte de agua a la balsa del mismo nombre, que riega este pago. Su fresca agua procede del manantial, cuya cimbra se interna en "el barranquillo del mar".

     Más abajo, tomamos el camino de la izquierda para llegar a la Fuente de Las Peñuelas. Se accede bajando por una escalinata de pizarra hasta la propia cimbra. El caudal riega este paraje hasta desembocar en la propia balsa de riego. Antiguamente accionaba un molino hidráulico, cuyas ruinas todavía pueden apreciarse. Fue uno de los lugares donde surgió la fiesta campestre de "La Merendica". Prosiguiendo por el camino de Las Peñuelas nos dirigimos por la carretera hacia el Mausoleo romano y desde allí tomamos “el camino de las eras” para enlazar a su vez con el camino de la Fuente del Manzano.

    La Fuente del Manzano ha sido la más renombrada por su antigüedad y popularidad. Aparece mencionada en el Libro de Apeo (s. XVI) y Catastro de Población (s. XVIII). Antiguamente, se le conocía como “la fuente del mesón” por la existencia de una hospedería próxima al camino, con reminiscencia árabe y romana. Tradicionalmente, en la noche víspera de S. Juan, los vecinos acudían a lavarse como símbolo de purificación. La fontana surtía de agua a las barriadas de levante del pueblo y la balsa riega el inmediato paraje del mismo nombre. La fuente originaria se ha perdido como consecuencia de unas obras inadecuadas. Actualmente el agua no es potable.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE "LA LLEVADA DE LOS SANTOS"

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE "LA LLEVADA DE LOS SANTOS"

                             Procesión de "La Llevada de los Santos" 

     El traslado en procesión de los Patronos de Abla desde la Iglesia Parroquial a su ermita, conocido popularmente como “La Llevada de los Santos”, ha variado con el transcurso de los años, tanto en el itinerario como en el calendario local, debido a distintos factores incidentes.

     La antigua vía procesional no se corresponde con la actual, que discurre por la carretera (AL-3404) desde Abla en dirección a Ohanes. Antiguamente, descendía por el empedrado "Callejón de Los Muertos" (Calle Colecturía) y una vez cruzada “la rambla de Los Santos”, dejando atrás el pueblo, remontaba la empinada “cuestecilla” del mismo nombre. Proseguía por “el viejo camino de Ohanes”, a través del pago de los Olivares, desviándose a la izquierda por la vereda de Los Locrones hasta llegar a la ermita, ubicada junto al desaparecido “jardín de los Santos”. Es decir, seguía el camino inverso a la procesión de “la Traída de los Santos”.

     La posterior construcción del puente sobre la rambla, hacia 1948-49, conllevó la modificación del tradicional itinerario. Este cómodo trayecto ofrecía la ventaja de reemplazar el tortuoso camino de herradura por el nuevo carril adaptado para vehículos, remediando de este modo el sobreesfuerzo humano de los anderos en el descenso y subida de las erguidas cuestas, que cruzan este valle. También se sorteaba la eventual riada de la rambla, cuyo paso se salvaba mediante “la presilla”, construida ocasionalmente con maderos en períodos de crecida. 

     Este recorrido transcurría por la calle Real hacia la plaza Cruz de S. Juan para descender a “el Albollón” y contactar con la carretera de Santillana, eludiendo de este modo su antiguo paso por la calle Baja. Posteriormente, a finales de los años setenta con la adaptación de ruedas al trono patronal, se desvió la ruta por las actuales calles Adolfo Martínez Sicilia y Carretera de Almería, ampliándose el paso procesional a estas barriadas de la localidad.

     El nuevo trazado, aunque más largo, resulta más factible y además ofrece la oportunidad de poder visualizarse nítidamente desde el pueblo, antes que la comitiva procesional se interne en el tupido ramaje de los olivares. No obstante, el viejo tramo sigue actualmente en uso por los vecinos, que se desplazan a pie desde el pueblo para visitar el cementerio y/o la ermita. Testigo mudo de esta antigua ruta es el modesto monumento, conocido como “la cruz de la cuestecilla de los Santos”, conmemorativo del trágico final de un infortunado devoto, que falleció en la “Llevada” del año 1918, como consecuencia de una imprudencia al deflagrar los cohetes que portaba como promesa. Su trágica muerte en este lugar ha engendrado en Abla una leyenda, que es muy conocida y comentada en la población.

     La “Llevada de los Santos” también ha experimentado una alteración en el calendario local. Tradicionalmente, venía realizándose el día 19 de Mayo, al mes siguiente de la “Traída”, de modo que los Patronos permanecían en el templo parroquial por un período mensual. En el año 1976, se cambia la fecha del traslado de los Patronos a su ermita al primer domingo de Agosto, con la finalidad de que participasen en esta festividad todos aquellos hijos del pueblo, que vivían en otras ciudades lejanas, aprovechando su desplazamiento con ocasión de las vacaciones de verano.

     La comitiva procesional, también ha conllevado cambios sustanciales. Tradicionalmente, la encabezaba la desaparecida escuadra de gastadores, formada por “mozos” licenciados del servicio militar, que se incorporaban voluntariamente a la formación uniformada. Algunos jóvenes, lo hacían como acto de promesa a los Patronos por su feliz regreso al pueblo tras su licenciamiento. También las imágenes procesionales han variado, los antiguos cuatro tronos religiosos, que integraban la procesión (incluidos los de S. Francisco y S. Antonio) han quedado relegados a los dos actuales (S. Segundo y los Patronos). Igualmente, el ornamento floral en arco, que cubría las imágenes religiosas ha sido suplido por el diseñado al gusto de los Hermanos Mayores. 

     Si bien, el itinerario religioso, el calendario festivo local y la comitiva procesional han sido objeto de reformas, el fervor a los Santos Mártires y el júbilo que despierta esta procesión, se mantienen intactos en Abla con la misma devoción, como si el paso del tiempo no hubiera transcurrido entre las sucesivas generaciones de abulenses.

DISCURSO INAUGURACIÓN EN LA EXPOSICIÓN DE LA LEGIÓN EN ABLA

DISCURSO INAUGURACIÓN EN LA EXPOSICIÓN DE LA LEGIÓN EN ABLA

      El Alcalde de Abla junto al Subdelegado de Defensa y el Presidente de la Hermandad Provincial de Antiguos caballeros Legionarios. Foto J.M. Quesada

     Presentación Personal.

     Dijo el poeta: “ABLA es sobre todo un pueblo acogedor y hospitalario, donde el visitante jamás se sentirá un extraño”,

     Cuando D. Antonio (el alcalde) me enseñó donde íbamos a exponer nuestra Cultura de Defensa Almería 2011, se detuvo delante de una banderola, donde se encuentran representados la Virgen del Buen Suceso y los Patronos de Abla los Santos Mártires, Apolo, Isacio y Crotato. Me dijo que estos tres soldados romanos fueron legionarios, martirizados bajo el mandato del emperador Diocleciano, prefiriendo el martirio que a renunciar a su fe cristiana (Fidelidad). Al enseñarme el alcalde la banderola no tuve ninguna duda para planificar el cartel de la exposición, donde aparece una calle de Abla y los santos Patronos con la Virgen.

     He hecho inmersión en las páginas de Abla y es tanta la cultura que rebosa, que históricamente hace imposible en pocas palabras poder expresarla.

     Señores y señoras de Abla, queridos abulenses distinguidos y visitantes, dije que he buceado por todos los rincones de Abla, y dije verdad. Me ha permitido copiar a Sole Venegas, cuando dice:  

     “Y hoy conciencia, no te esconderás en los requiebros del río, ni entre su taray, ni entre su fresca parra; hoy te colgarás, aunque sean sólo instantes, en purpúreas ramas de viejo laurel, de caduco almendro, de ciprés retorciico, o en seca fragancia de aulaga.

     Hoy, ensueño, tienes que desgarrarte, y no como quimera y sin realidad, con el sentir de la gente mayor, la más necesitada; la que más dio por “ná”, y hoy, en muchísimos casos, en la “gran ciudad”, es nada.

     Son gente desprotegida, partidas para quemar cuan seca zarza; seres que se izan para soñar, y cuando sueñan que sueñan, al sueño se atan…

     Son, si, estandartes de manías, realidad cruda, portando mucha verdad entre sus muchas más arrugas.

     Son, algunos dicen, deteriorados seres vivos que coartan la libertad del joven nido y es, por lo que sin piedad, una vez explotados, los metemos en desiertos de angustias, asilos.

     Es hora de que te levantes, tu anciano cautivo, hora de que sueltes tus chillidos, clavos sin tiempo, para que tu roja no ira me clave, sin piedad, su aliento.

     Pero sé que tú, ABLA, no te has dormido en mis ganas, que tu gente mayor, como bien estás haciendo, pisa fuerte, planta pisadas; fuerza que levanta nuevos anhelos, no muros, ni olvidos, miradas.

     Es la hora de la estampida, después, viejo amigo, por nuestras calles, nuestro aire y nuestras vegas, la calma”.

     ¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA ABLA! ¡VIVA LA LEGIÓN!

 Nota: El ponente encuentra en el poema a una afinidad mutua entre los ancianos abulenses, a quién van dedicados estos versos, y los veteranos miembros de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios, “gente mayor… la que más dio por “ná”.

EXPOSICIÓN DE LA LEGIÓN EN ABLA

EXPOSICIÓN DE LA LEGIÓN EN ABLA

                                 Cartel expositivo de La Legión en Abla    

     El día 02 de Agosto, a las 20,00 horas, ha tenido lugar en el Centro de la Tercera Edad de la localidad la inauguración de la exposición “Legión Española, imágenes, historia y sonido de una leyenda”, que estará abierta durante el período de las Fiestas de Verano de Abla, desde el 02 al 07 de Agosto de 2011. La citada exposición está promocionada por el Ayuntamiento de Abla (Área de Cultura y Juventud), la Subdelegación de Defensa en Almería y la Hermandad Provincial de Antiguos Caballeros Legionarios.

     La inauguración ha corrido a cargo del Alcalde de Abla D. Antonio Ortiz Oliva, que ha aducido la condición de legionarios de los santos Apolo, Isacio y Crotato, representados con coraza y “gladio”, y agradeció haber escogido a Abla como sede de la exposición. El Subdelegado de Defensa en Almería D. Juan Carlos Rubio Fernández, reiteró la finalidad de difusión de la cultura de Defensa, que conlleva esta exposición itinerante por los distintos municipios de la provincia, a fin de promover el conocimiento y acercamiento de la Legión a la ciudadanía. El Presidente de la citada Hermandad D. Manuel Montes Aguilera, al interesarse por Abla a través de sus distintos blogs, estimó que este certamen viene a contribuir a la dinámica cultural del pueblo.

     Al acto asistieron miembros de la Hermandad venidos desde Almería, caballeros legionarios, autoridades, vecindario, veraneantes y visitantes. La exposición cuenta con una amplia muestra de fotografías en distintos paneles alusivos a la historia de la legión, las distintas misiones internacionales desplegadas, así como pinturas, poemas, música, himnos legionarios, etc. Igualmente, se ha colocado una pantalla donde se  recrea las distintas actividades que lleva a cabo La Legión. No cabe duda que el certamen será un éxito.

LA IGLESIA APOSTÓLICA ABVLENSE

LA IGLESIA APOSTÓLICA ABVLENSE

                                      Portada de la Catedral de Almería

     La catedral de Almería se ha engalanado en la festividad del Corpus con unos gallardetes de color encarnado, centrados con un logotipo circular donde aparece la leyenda: “Santa y Apostólica Iglesia Catedral. Almería”. Las citadas banderolas han sido desplegadas tanto en la fachada principal a ambos lados de la puerta como en la torre campanario del edificio catedralicio.

     El embanderado episcopal rememora el carácter “Apostólico” de la diócesis de Almería, al considerarse sucesora  del obispado de Urci. La atribución apostólica guarda relación con las primeras sedes episcopales hispanas durante el inicio del cristianismo en Hispania, propagado por los Apóstoles o sus discípulos enviados a evangelizar las tierras hispanas en el siglo I.

     Almería comparte la atribución apostólica con las diócesis de Guadix (Acci) y Granada (Illiberris), ciudades evangelizadas con ocasión de la venida de “Los Siete Varones Apostólicos” a la provincia hispana Baetica, cuyas diócesis fueron fundadas por S. Torcuato (Acci), S. Cecilio (Illiberris) y S. Indalecio (Urci), cuya constancia aparece documentada en el concilio de Elvira (s. IV).

     La sede episcopal de Abula, fundada por su evangelizador y obispo S. Segundo, no aparece constatada en el concilio iliberitano al no acudir representante alguno, motivo por el que los estudiosos consideran que la citada sede habría desaparecido, siendo absorbida por la vecina Acci. Si bien, la diócesis abulense se perdió, la Santa Sede viene concediendo a ciertos obispos auxiliares el título de “obispo de Abula”, cuya razón obedece más bien a un titulo rememorativo, puesto que tal título está vacío de contenido y carece de atribuciones.

     La cuestión a plantear es si la Iglesia de Abla puede tener la atribución de “Apostólica”, dado que como sucesora del obispado de Abula, fue precursora del cristianismo en España al ser fundada por el obispo S. Segundo, consagrado en Roma por los Apóstoles S. Pedro y S. Pablo, que lo enviaron junto con sus compañeros a tierras hispanas en misión evangelizadora. La Santa Sede sólo atribuye el título Apostólico a las diócesis vigentes. No obstante, sería legítimo que este título recayera en las Iglesias sucesoras de los primeros obispados extintos, puesto que Abula (Abla) fue una de las primeras comunidades eclesiásticas hispanas donde germinó la semilla del cristianismo.

     El reconocimiento oficial  de la “Iglesia Apostólica Abulense”, como sucesora de la “Diócesis Apostólica Abulense”, está basada en que dicha comunidad fue fundada en los albores de la cristiandad hispana. Posiblemente, el procedimiento canónico resolutorio sería largo y dificultoso, pero entendemos que su concesión canónica es una causa legítima, ya que está avalada por la historia eclesiástica.  

EL MILIARIO DE ALBA (ABLA, ALMERÍA)

EL MILIARIO DE ALBA (ABLA, ALMERÍA)

                      Réplica del miliario de Vrci en Benahadux (Almería)

     Los miliarios eran unos hitos de piedra, generalmente columnas cilíndricas, colocados en las calzadas romanas para señalar la distancia cada mil pasos (milla romana). Contenían una inscripción grabada, donde solía figurar la distancia entre poblaciones próximas y los nombres y títulos del emperador bajo cuyo mandato se habían construido, etc. La calzada romana señalizada era el modelo vial utilizado por Roma para la vertebración de su Imperio. 

     Una de las principales fuentes, que registra las vías públicas principales del imperio romano es el Itinerario de Antonino (Itinerarium Antonini), datada en el siglo III, donde se indica en cada ruta las ciudades y distancias próximas a su paso. El tramo viario donde aparece Alba (Abla)  es el que conducía de Castulo (Linares) a Malaca (Málaga), figurando como la quinta “mansio” del citado trayecto. La ciudad albense quedaba comprendida entre Acci y Vrci, distando de aquella XXXII millas y de ésta XXIV millas romanas.

     Teniendo en cuenta que la milla romana equivale aproximadamente a 1.481 m, se observa que la distancia miliaria de 32 millas desde Alba a Acci, correspondiente a 47,3 km es aproximativa con la distancia de Abla a Guadix, mientras que la distancia de 24 millas a la ubicación de Vrci (El yacimiento arqueológico de El Chuche, Benahadux-Almería) de 35,5 km es desacertada.

     Junto a las calzadas había “mansiones” para acomodar a los viajeros. Éstas eran unas posadas controladas por el gobierno central en las que para poder albergarse se necesitaba un pasaporte oficial. Considerando el trayecto entre las ciudades Acci y Vrci donde aparece intercalada en el camino Alba, lógicamente, se presume que estaria dotada de “mansio” u hospedería para atender al personal que transitaba por la citada ruta.

 Lamentablemente, no se conservan vestigios arqueológicos de miliarios romanos procedentes del “municipium Alba”, aunque no cabe duda de su existencia, como era lógico entre las ciudades romanas hispanas en época altoimperial (caso del hallado en Acci). Ante lo expuesto, no sería desacertado erigir una réplica del miliario de Alba en las proximidades del mausoleo, como acertadamente ha hecho el Ayuntamiento de Benahadux (la vecina Vrci), en calidad de monumento conmemorativo del pasado romano de Abla.

LOS VIEJOS CAMINOS DE LAS ADELFAS

LOS VIEJOS CAMINOS DE LAS ADELFAS

                         Plano municipal de Abla (s. XIX). Extracto

     Los viejo caminos de Las Adelfas, que comunican el pueblo de Abla con dicho anejo municipal y viceversa, desde época inmemorial, aparecen denominados: “el camino Alto”, que discurre por el paraje de Montagón y “el camino Bajo”, más desnivelado, que transita por la cortijada Los Leones.

     “El camino Alto” fue reemplazado parcialmente en el siglo XIX por la nueva carretera de La Estación. Partía desde el ventorrillo  (antigua venta) y se encaminaba por el atajo de la cruz del muerto hacia el río Nacimiento. Una vez cruzado, se tomaba la carrerilla hasta la acequia de Ofatabla para desviarse por la vereda (actual carretera de La Estación), que discurría junto a la balsa de la gallina y cruzaba el camino Real para internarse en el pago de Montagón.  A la altura del cerro de Montagón, se bifurcaba a la derecha hasta conectar con el cordel de Escúllar (carretera de Escúllar), y proseguía por la vereda para encontrarse con el camino Bajo hasta desembocar en la rambla de Las Adelfas. Una vez pasado bajo el impresionante puente de ferrocarril (s. XIX), se llegaba a Las Adelfas Bajas.

     “El camino Bajo” comenzaba en la plaza Cruz de S. Juan, bajando por el camino de la fuente del Manzano hasta el Río Nacimiento y descendiendo por su cauce, se tomaba la cuesta del Molinillo para enlazar con el camino Real. Siguiéndolo hacia la derecha, se cogía el sendero de la cortijada de Los Leones para descender por una vereda a la rambla Alfarache. Ésta se remontaba hasta contactar por el barranco de la derecha con el cordel de Escúllar, en cuyas proximidades se encontraba el cortijo Juan Basilio. Cruzando dicho cordel de ganado, esta vereda llega a enlazar con el camino Alto hasta llegar a la rambla de las Adelfas, en cuyas inmediaciones se ubica esta barriada.

     En el año 2009, dentro del programa de actividades de las Fiestas de Verano, se realizó “La ruta de Las Adelfas”, utilizando ambos caminos (ida y vuelta), que todavía subsisten a pesar de haber caído en desuso. Al fin y al cabo es una opción diferente de hacer senderismo y recuperar los viejos caminos abulenses.

FERIA DEL LIBRO DE ALMERÍA 2011

FERIA DEL LIBRO DE ALMERÍA 2011

                Stand del Instituto de Estudios Almerienses (Foto: IEA) 

     Desde el pasado día 06 al 15 de mayo, se ha celebrado en Almería la VI edición del Festival del Libro y de la Lectura "LILEC", organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Almería. La instalación de las casetas de librerías y editoriales, en total veintisiete, ha sido en la Rambla Federico García Lorca, un centro neurálgico a cuya cita acuden los amantes de la lectura, a los que afortunadamente les acompañó el buen tiempo.

     Las jornadas han estado muy animadas gracias a las diversas actividades, para todos los públicos, desarrolladas en la programación del festival. Fue iniciada con una lectura inaugural por la escritora Rosa Regás (Premio Planeta 2001) a la que siguieron en los días sucesivos: animaciones infantiles, encuentros con autores, cine, jornadas de lectura continuada, conferencias, narraciones orales, presentaciones de libros y firmas de ejemplares por los distintos autores en la caseta de firmas. El objetivo perseguido es fomentar el hábito por la lectura entre los almerienses.

     Como viene siendo habitual en la Feria del Libro, ha participado el Instituto de Estudios Almerienses con un stand, donde se ha expuesto una representativa selección de las obras editadas por este organismo de la Diputación de Almería. Entre los libros exhibidos figura "Raíces populares de Abla", editado en 2002, cuyo objetivo a perseguir es invitar al lector a acercarse a conocer este milenario pueblo almeriense en sus distintas facetas culturales.

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

ABLA EN LA FUENTE DE LOS 102 PUEBLOS

ABLA EN LA FUENTE DE LOS 102 PUEBLOS

                          Monumento a los 102 pueblos almerienses

     La capital de Almería dispone de un monumento civil, que homenajea a los 102 pueblos integrantes de la provincia almeriense. El citado monumento está integrado por una fuente y un monolito, instalados en un lugar privilegiado, nos referimos al final de la rambla Federico García Lorca, un punto neurálgico de la ciudad de cara al mar.

     La fuente está surtida con cientodos caños, uno por cada pueblo de la provincia, distribuidos en una doble cascada. La posición de los chorros es con caída en vertical, aderezados con juegos de luz, que van alternándose en la nocturnidad. Tanto el rumor del agua como la mutación del colorido, invitan al deleite en un paseo por este enclave de la ciudad.

      El monolito tiene una altura de 3,50 metros y compuesto por ocho cubos de 45x45x45 de mármol de Sierra Elvira, dispuestos de forma desajustada que dan la sensación de movimiento. En la base del monumento figura el escudo de la capital y en dos bandas laterales aparecen grabadas, en los respectivos cubos, las letras que componen la ciudad. La relación de los distintos pueblos integrantes de la provincia figura en los laterales restantes del monolito. 

     La curiosidad exhibida es que en el referido listado nominativo de los pueblos, distribuidos por orden alfabético de la "a" a la "z", le corresponde a Abla encabezar la citada relación por ser la primera población de la provincia en el abecedario de los municipios almerienses. ¡Un capricho del alfabeto, que coloca a Abla en un lugar de distinción".

EL PILAR VIEJO DE ABLA EN LA EXPOSICIÓN PICTÓRICA "LAS FUENTES DE LA PROVINCIA"

EL PILAR VIEJO DE ABLA EN LA EXPOSICIÓN PICTÓRICA "LAS FUENTES DE LA PROVINCIA"

                          Díptico informativo de la exposición pictórica

     Ha sido clausurada la exposición monográfica de pintura, titulada "Las fuentes de la provincia", que ha tenido lugar desde el 07 al 23 de abril en el Patio de Luces de la Diputación Provincial de Almería. El autor de la colección pictórica expuesta es el pintor García Serrano, nacido en Granada y formado artísticamente en Francia. Actualmente reside en Almería.  

     Dentro de la tipología de fuentes, enmarcadas en el ámbito provincial almeriense, merece resaltar, entre otras, "las fuentes de caños con pilar", donde el artista recrea el agua emanada del propio caño para la provisión de cántaros, con destino a uso doméstico, y que comúnmente vierte en un pilar, empleado como abrevadero de animales. Entre las obras seleccionadas, en esta sección, despierta la atención: la fuente del Deseo de Dalías, la de la Mora de Mojácar, la del Oro de Berja y el Pilar Viejo* de Abla.   

     El caño local plasmado en el lienzo es el conocido, popularmente, como "el caño de la cruz, ubicado en la plaza Cruz de S. Juan. En el dibujo aparece representado el conducto hidráulico férreo, emanando un caudal fluido, que vierte en una pila de piedra laborada. El artista ha sabido recrear con maestría la variedad de matices (pétreo y metálico) con la transparencia del agua en movimiento, imbuyendo un ambiente naturalista.

     En este cuadro temático de la arquitectura del agua, donde el líquido elemento y arquitectura se conjugan, aparece reflejada una imagen paisajista, concretamente un paisaje urbano abulense. En el lienzo se advierte cómo la gama de luz y color aparecen plasmados con texturas sólidas, predominando los matices cálidos y luminosos. El resultado del pincel es una fuente viva con agua fresca, que invita a aplacar la sed del espectador.

      

* La vieja pila aprovechada proviene del antiguo humilladero, conocido como la Cruz de S. Juan (s. XVI). Para la construcción del citado caño, hacia los años cincuenta (s. XX), se reaprovechó su pedestal, recortándose la altura de la piedra paralelepipédica, igualmente se amplió la boca y se practicó un orificio lateral de desagüe. Testimonios vecinales señalan, que en el mismo se advertían inscripciones latinas y algunas opiniones lo identifican con el pedestal del emperador Vespasiano (s. I), cuyo epígrafe recogen los historiadores Lafuente Alcántara y Tapia Garrido.

ABVLA EN LAS JORNADAS "LA MEMORIA OLVIDADA DE LOS IBEROS"

ABVLA EN LAS JORNADAS "LA MEMORIA OLVIDADA DE LOS IBEROS"

                Inauguración de las Jornadas Ibéricas en Almería

     El Instituto de Estudios Almerienses, en colaboración con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Benahadux, ha organizado durante los días 5 al 7 de mayo de 2011, dentro del marco “Almería, un museo a cielo abierto (II)” unas jornadas arqueológicas dedicadas a “La memoria olvidada de los iberos”. La coordinación de las jornadas ha corrido a cargo del Departamento de Historia del I.E.A.

     En la conferencia inaugural, titulada “Los iberos en Almería: un reto para la investigación”, el ponente D. Juan Alberto Cano García hace una brillante exposición de la situación genérica de los iberos en la provincia durante la Edad del Hierro, destacando como oppida los siguientes: El Cerrón (Dalías), Urke (El Chuche, Benahadux), Derde (Vélez Blanco), Cerrón de Bugejar (María), Abula (Abla), así como otros yacimientos arqueológicos distribuidos por la provincia, que fueron poblados por las etnias ibéricas de los mastienos, bastulos y bastetanos, en un período comprendido desde el siglo VII (a.C.) hasta el cambio de Era.

     La presencia ibérica en Abla gira en torno a la ciudad Abula, mencionada por Ptolomeo (II 6,60), concebida como un oppidum nuclear al que estaban adscritos distintos poblados secundarios, ubicados en un área próxima. Los yacimientos arqueológicos ibéricos registrados hasta la fecha en Abla son seis, destacando en particular el cerro de Montagón.

     Ante la falta de la oportuna excavación arqueológica, apenas disponemos de noticias del “oppidum” Abula. Su ubicación en un lugar estratégico, asentado en un cerro amesetado, permitía el control de las vías de comunicación que discurrían por el valle, en particular con la cercana Basti (Baza). Además del desarrollo de la agricultura, el hallazgo de monedas neopúnicas (s. II-I a.C.) prueba la explotación y comercialización del mineral de la población indígena con los púnicos, como fuente de riqueza.    

FIESTAS PATRONALES DE ABLA: "LOS BARRENOS DE LA RAMBLA"

FIESTAS PATRONALES DE ABLA: "LOS BARRENOS DE LA RAMBLA"

            Barrenos pirotécnicos dispuestos para el paso procesional

             Con motivo del traslado procesional de los Patronos de Abla en la “Traída y Llevada de los Santos”, desde su ermita a la Iglesia Parroquial y viceversa, viene siendo costumbre que se estallen varios barrenos en el cauce de la rambla próxima al pueblo.

            Acerca del origen de esta tradición, cuentan los ancianos de la localidad, que antiguamente, como las rentas del campo eran insuficientes y los jornales eran muy escasos, varios vecinos formaban cuadrillas para marcharse a ciudades prósperas, con objeto de echar una temporada y procurarse unos ingresos, que permitieran desahogar la maltrecha economía familiar. Algunos jóvenes que tenían novia también se sumaban con la intención de juntar unos dinerillos para casarse. Los lugares más frecuentados eran las minas de Linares y La Carolina en la provincia de Jaén.

            Antes de partir, los componentes de la cuadrilla solían encomendarse a los Santos Mártires para implorar su protección en tierras lejanas, dado el riesgo que conllevaba la mina, el temor a la enfermedad y el asalto en el camino por bandidos. Una vez finalizada la temporada, de regreso al pueblo, solían traer algunos barrenos mineros en cumplimiento de su promesa y devoción a los Patronos.

            Unas horas antes de comenzar el desfile procesional, se colocaban los cartuchos en la mitad de la rambla a una distancia prudencial, a la espera de la llegada de la procesión. En este lugar la comitiva religiosa se detenía, las imágenes Patronales se colocaban de cara al espectáculo y en el momento que la banda municipal iniciaba la interpretación de la pieza anónima "Recuerdo de los Santos Mártires" comenzaba el estallido de las cargas explosivas, cuyo estruendo se escuchaba en las distintas barriadas del pueblo.

            La ubicación de los barrenos ha cambiado de lugar. Al principio, los originarios se colocaban en el lecho de “la rambla”, de ahí su nombre. Posteriormente, los explosivos del festejo se instalaron en la orilla derecha de la carretera de Santillana, en el tramo que va desde el puente hasta la cuestecilla de Los Santos, con objeto de poder presenciarse el colorido espectáculo desde el pueblo. Actualmente, como medida de prevención, se ha retornado a los orígenes, volviendo a colocarse en el cauce de “la rambla de Los Santos”. 

            Con el tiempo esta práctica popular quedó en desuso, bien porque el empleo de los barrenos estuviese más restringido o por dejarse de acudir a las minas jienenses. El Ayuntamiento de entonces para evitar que se perdiera esta práctica popular, estimó conservarla y decidió adquirir una caja que contenía cuarenta barrenos. De este modo, los sucesivos alcaldes vienen manteniendo esta costumbre de comprar con los fondos municipales un lote de cuarenta barrenos pirotécnicos. La particularidad que presenta es la exactitud del número, en caso que estalle algún barreno de más o, por el contrario, falle alguno, ese año se rompe la tradición.

            ¡Lo que comenzó siendo una promesa religiosa de vecinos devotos, terminó convirtiéndose en una tradición popular patrocinada por la Corporación Local!

SEMANA SANTA ABLA-HUÉSCAR: LA VERÓNICA

SEMANA SANTA ABLA-HUÉSCAR: LA VERÓNICA

                Trono procesional de la Verónica (Huéscar, Granada)

     Con motivo de la Semana Santa, tiene lugar en varias poblaciones de la geografía española “encuentros” procesionales, de carácter religioso-popular, que escenifican señalados actos de la Pasión. Tanto en Abla como en Huéscar (Granada) se celebra, en la plaza Mayor, cada Viernes Santo el encuentro de la Verónica con Jesús Nazareno y la Virgen. En ambas poblaciones el acto es muy concurrido y presenta un fuerte raigambre popular.

     Este encuentro alude cómo la mujer Verónica se acercó a Cristo camino del Calvario para ser crucificado y le limpió el rostro ensangrentado con un lienzo, donde quedó estampada su Faz y posteriormente se lo mostró a su Madre. Este relato aunque no aparece recogido en los Evangelios está basado en la tradición cristiana.

     El acto consiste en posicionar la imagen de la Verónica ante la de Jesús cargado con la cruz. Seguidamente el trono de la Verónica se aproxima en tres pausas, alusivas a “las tres caídas”, a la imagen de Jesús y una vez próxima se desenrolla el paño donde aparecen “las tres caras”. Una vez que ha regresado a su posición original el trono de la Verónica, se aproxima igualmente en tres pausas a la imagen de la Virgen para mostrarle la santa Faz estampada en el lienzo. La única particularidad es que en Abla suenan unas bocinas en cada “caída”. Tanto Abla como Huéscar comparten un modo de sentir la Semana Santa a través de esta manifestación religiosa.

SEMANA SANTA DE ABLA: EL TERCER ENCUENTRO

SEMANA SANTA DE ABLA: EL TERCER ENCUENTRO

 Imagen del Resucitado en la plaza de S. Antón (Foto: Antonio Oliva)

     En la Semana Santa de Abla se celebran tres "encuentros" procesionales en distintas plazas del pueblo. El primero, tiene lugar en Viernes Santo en El Paseo y conmemora el encuentro de la Virgen con su Hijo, cargado con la cruz camino del Calvario para su crucifixión. El segundo, transcurre en la plaza Mayor el mismo día y recrea en dos actos cómo la Verónica limpia con un lienzo el rostro ensangrentado de Cristo y seguidamente muestra la Santa Faz estampada a su Madre. "El tercer encuentro" tiene lugar el Domingo de Resurrección en la plaza de S. Antón y conmemora la aparición de Cristo Resucitado.

     ¿Por qué se celebra el tercer encuentro en esta plaza y no en otra? Además de mandarlo la tradición, la respuesta hay que buscarla en la antigua Semana Santa local, que con el transcurso de los años ha experimentado algunas modificaciones.

     Los Evangelios narran los episodios de la muerte de Cristo en la cruz y posteriormente, tras el desenclavamiento, el cuerpo es recogido y sepultado en un sepulcro, custodiado por dos centinelas, que velaban por su seguridad. Al tercer día Cristo resucitó y comentada la noticia, acudieron a presenciar la certeza que la piedra estaba corrida un grupo de mujeres y algunos discípulos.

     Esta representación religiosa en la Semana Santa abulense se reproducía antiguamente en la ermita de S. Antón, donde se vestía el "monumento" a fin de cumplir la función del sepulcro. A la finalización de la procesión del Santo Entierro, el Cristo yacente, albergado en la urna, era trasladado a la citada ermita. Allí era custodiado por dos miembros relevados de la Hermandad del Resucitado (centinelas) y velado por la feligresía la noche de Viernes Santo hasta la Misa de Resurrección de Sábado Santo.

     Al día siguiente, el Domingo de Resurrección, la procesión partía de la Iglesia parroquial hacia dicha ermita con la puerta abierta (la piedra del sepulcro estaba corrida) para encontrarse con la imagen del Resucitado en "el encuentro", que continua teniendo lugar en esta plaza de S. Antón. Posteriormente, tras "la juga de bandera" por el abanderado de la Hermandad del Resucitado, la comitiva religiosa siguiendo el itinerario finalizaba en la Iglesia donde tenía lugar la celebración de la Misa.

     Esta tradición originaria ha sido alterada, se dejó de vestir "el monumento" y consecuentemente la urna sepulcral procesionada culmina definitivamente en la Iglesia sin trasladarla a dicha ermita. La alteración de la tradición también afectó a la procesión del Resucitado, pues esta imagen religiosa en lugar de salir desde la citada ermita, parte actualmente en procesión junto con la Virgen desde la propia Iglesia. No obstante, "el encuentro" procesional continúa celebrándose hoy en la misma plaza.

LA CARDONCHA HOLANDESA

LA CARDONCHA HOLANDESA

                             La ronda nocturna. Rembrandt

     La ronda nocturna (1640-1642), exhibida en el Rijksmuseum de Ámsterdam, es una de las obras maestras del pintor holandés Rembrandt. Se representa a la compañía de milicias del capitán Frans Banning Cocq, que da la orden al teniente Willem van Ruytenburch, para formar y salir a la puerta de la ciudad, que se ve al fondo. Esta milicia municipal tenía la función de la vigilancia del orden en la ciudad y solía recorrerla en formación con asiduidad.

     La composición pictórica aparece integrada por 17 miembros componentes de la milicia. La figura central es el capitán de la compañía Cocq, vestido de negro riguroso con banda roja y portando el bastón de mando, éste indica con la mano la orden a su teniente Ruytenburch de preparar la compañía para la formación. Los soldados aparecen apresurados para formar y partir enseguida para el patrullaje. En el lienzo aparece la bandera de la compañía, el tambor y distintas armas como: alabarda, pica, arcabuz, etc.

     Haciendo un estudio comparativo entre la milicia municipal de Ámsterdam con la milicia concejil de Abla en el siglo XVII, se observan ciertas similitudes. Además de tener el mismo cometido de garantizar el orden, las compañías aparecen mandadas por un capitán con bastón como distintivo, con la particularidad que el auxiliar del mando holandés tiene empleo de teniente, mientras en Abla es el “reformao”. Hay cierta similitud en la uniformidad de época y en las desproporcionadas medidas de la bandera miliciana, así como en las armas enastadas que porta esta formación cívica armada, aunque la milicia abulense carece de armas de fuego.

     La Hermandad del Resucitado de Abla  es una reliquia de la milicia concejil de Abla creada en 1571 por el concejo de la villa y que subsistió hasta el siglo XIX, cuyo máximo exponente es la tradicional “cardoncha”, celebrada el Domingo de Resurrección. Por su importancia etnográfica e histórica, forma parte del patrimonio inmaterial Abla, siendo una de las escasas tradiciones de esta índole conservadas en Andalucía. 

CAPRICHOS DEL CALENDARIO ABULENSE

CAPRICHOS DEL CALENDARIO ABULENSE

                              Mes de Abril en el calendario local 

     El calendario local presenta una particularidad en este año 2011 con la coincidencia de la Semana Santa y las Fiestas Patronales en las mismas fechas. Ambas festividades entrañan incompatibilidad, puesto que la primera ligada a la Pasión de Cristo conlleva penitencia, ayuno y recogimiento espiritual, excepto el Domingo de Resurrección; todo lo contrario a la segunda, que supone una exaltación de júbilo, reencuentro y diversión.

     El calendario cristiano señala el inicio de la Cuaresma el miércoles de ceniza, perdurando este período  litúrgico cuarenta días para culminar en el Domingo de Ramos. Por su parte, el decreto de Patronazgo de 1629, expedido por el obispado de Guadix, señala el día 21 de abril como festividad de los Santos Mártires, Apolo, Isacio y Crotato, declarados Patronos de Abla en dicho año. La cuestión surgida es que el citado día cae este año en Jueves Santo.

    Ante la cuestión suscitada entre la Festividad nacional (Semana Santa) y la loca (Fiestas Mayores), la Corporación Local no tiene otra opción que modificar las fiestas locales en aras de las generales y trasladarlas a la semana siguiente. Este año la tradicional “Traída de los Santos (19 abril) pasa al día 29, la festividad de la Virgen del Buen Suceso (20 abril) se celebra el 30 y la festividad de los Santos Mártires queda programada para el mes siguiente en el día 1 de mayo. ¡Caprichos del Candelario local!

LAS PILAS DE AGUA BENDITA DE LA IGLESIA DE ABLA

LAS PILAS DE AGUA BENDITA DE LA IGLESIA DE ABLA

                           Pila de agua bendita de la Iglesia de Abla

     La pila de agua bendita es un recipiente de piedra, que contiene agua previamente bendecida por el sacerdote para que se persignen los fieles que acuden a la iglesia. El ritual consiste en introducir los dedos en el agua para hacerse la señal de la cruz. Simbólicamente es un signo cristiano de purificación antes de proceder a la entrada en el templo. Esta práctica religiosa está desapareciendo, debido principalmente a razones higiénicas o sanitarias.

      En la Iglesia de Abla se instalaron dos pilas de agua bendita a la entrada al templo parroquial, adosadas a los muros laterales de la nave central. La principal (a mano derecha), próxima al baptisterio, está labrada en mármol blanco y figura apoyada en una base marmórea. La otra pila más pequeña se encuentra ubicada en el muro opuesto, próxima  a la puerta de subida al coro, figurando volada y adosada a la pared.

     La curiosidad que presentan las citadas pilas de la Iglesia Parroquial de Abla es que además de servir para la persignación de los fieles han venido cumpliendo la funcionalidad de depósito de objetos perdidos. En el borde de las mismas solían encontrarse monedas, pañuelos, prendas personales, etc. Eran objetos extraviados por sus titulares y que habían sido colocadas por personas que las habían encontrado,  con la finalidad que pudieran se recuperadas por sus dueños en este punto común de referencia. Resulta un acto de conciencia por parte de la persona que lo halló de no quedarse con lo ajeno, así como del personal que acudía a la pila de no apropiárselo y comunicárselo a su titular, en caso de identificarlo. Por su parte, los titulares acudían como último recurso a las citadas pilas por si alguna alma caritativa lo había depositado en este lugar conocido de sobra por todo el vecindario.  

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres