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CENTRO DE ESTVDIOS ABVLENSES Abla- Almería

Historia

EL MILIARIO DE ALBA (ABLA, ALMERÍA)

EL MILIARIO DE ALBA (ABLA, ALMERÍA)

                      Réplica del miliario de Vrci en Benahadux (Almería)

     Los miliarios eran unos hitos de piedra, generalmente columnas cilíndricas, colocados en las calzadas romanas para señalar la distancia cada mil pasos (milla romana). Contenían una inscripción grabada, donde solía figurar la distancia entre poblaciones próximas y los nombres y títulos del emperador bajo cuyo mandato se habían construido, etc. La calzada romana señalizada era el modelo vial utilizado por Roma para la vertebración de su Imperio. 

     Una de las principales fuentes, que registra las vías públicas principales del imperio romano es el Itinerario de Antonino (Itinerarium Antonini), datada en el siglo III, donde se indica en cada ruta las ciudades y distancias próximas a su paso. El tramo viario donde aparece Alba (Abla)  es el que conducía de Castulo (Linares) a Malaca (Málaga), figurando como la quinta “mansio” del citado trayecto. La ciudad albense quedaba comprendida entre Acci y Vrci, distando de aquella XXXII millas y de ésta XXIV millas romanas.

     Teniendo en cuenta que la milla romana equivale aproximadamente a 1.481 m, se observa que la distancia miliaria de 32 millas desde Alba a Acci, correspondiente a 47,3 km es aproximativa con la distancia de Abla a Guadix, mientras que la distancia de 24 millas a la ubicación de Vrci (El yacimiento arqueológico de El Chuche, Benahadux-Almería) de 35,5 km es desacertada.

     Junto a las calzadas había “mansiones” para acomodar a los viajeros. Éstas eran unas posadas controladas por el gobierno central en las que para poder albergarse se necesitaba un pasaporte oficial. Considerando el trayecto entre las ciudades Acci y Vrci donde aparece intercalada en el camino Alba, lógicamente, se presume que estaria dotada de “mansio” u hospedería para atender al personal que transitaba por la citada ruta.

 Lamentablemente, no se conservan vestigios arqueológicos de miliarios romanos procedentes del “municipium Alba”, aunque no cabe duda de su existencia, como era lógico entre las ciudades romanas hispanas en época altoimperial (caso del hallado en Acci). Ante lo expuesto, no sería desacertado erigir una réplica del miliario de Alba en las proximidades del mausoleo, como acertadamente ha hecho el Ayuntamiento de Benahadux (la vecina Vrci), en calidad de monumento conmemorativo del pasado romano de Abla.

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ABLA EN LA EXPOSICIÓN "EL FERROCARRIL"

ABLA EN LA EXPOSICIÓN "EL FERROCARRIL"

Legajo de expropiación de terrenos para el ferrocarril. Abla 1892-93

     El Archivo Histórico Provincial de Almería organiza la exposición “El Ferrocarril”, desde el 03 Noviembre/10 hasta el 29 Abril/11, con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. El patrimonio documental, conservado en el período 1887-1972, custodia la documentación de las líneas de ferrocarriles, que han surcado la provincia de Almería y también refiere aspectos de la vida del personal, que ha trabajado en ellas.

     La citada exposición consta de dos apartados: las líneas de ferrocarriles generales y las particulares. Concretamente, nos interesa la línea general Linares-Almería (1899) y en particular el tramo Almería-Guadix, inaugurado en Julio de 1895, con la instalación de la estación Abla-Abrucena, que conllevó la construcción de un camino de enlace con el pueblo y el surgimiento del anejo municipal La Estación, hoy abandonado. La importancia de este tramo es que promociona el transporte del mineral, procedente de las minas de Alquife (Granada) hasta su embarque en el puerto de Almería.

     La documentación archivística conservada, recoge la ejecución de las obras viales, a su paso por el Término municipal de Abla, por la empresa francesa adjudicataria Fives Lille. Para ello, fue necesaria la expropiación de terrenos particulares y salvar el escabroso desnivel de la rambla de Las Adelfas, que dificultó el retraso de las obras en este tramo, casi terminadas a finales de 1893, hasta la construcción de la magna obra de ingeniería del puente de Las Adelfas en 1894.

ALBA EN EL ITINERARIO DE ANTONINO (s. III)

ALBA EN EL ITINERARIO DE ANTONINO (s. III)

                  Localización de Alba en el Itinerario de Antonino 

                (Tomado de "Itinerario por el valle de Río Nacimiento")

     El Itinerario de Antonino (Itinerarium Antonini), datado en el siglo III, es un documento que registra las vías públicas principales del imperio romano, indicando en cada ruta las ciudades y distancias próximas a su paso. La importancia para Abla (Almería) es que menciona a Alba en su trazado (Itinerario de Antonino: 404,7).

     Alba aparece en el tramo viario que conducía de Castulo (Linares) a Malaca (Málaga), cuyo recorrido expresado en millas romanas, señala la distancia entre ciudades cercanas por las que discurre. El trayecto es el siguiente: Castulo a Tugia 35 millas, de Tugia a Fraxinum 16 millas, de ésta a Bactara 24 millas, a Acci 32 millas, de Acci a Alba (Abla) 32 millas, de Alba a Vrci 24 millas, a Tauraniana 16, a Murgi 12, a Saxetanum 38, a Caviclum 16, a Menova 34 y finalmente a Malaca 12 millas.

     Se deduce que Alba aparece referida en la quinta mansio del citado trayecto,  quedando comprendida entre las ciudades Acci y Vrci. Cotejando las distancias miliarias expresadas con la realidad topográfica, se evidencia que la longitud entre Acci y Alba se corresponde aproximadamente con el trayecto Guadix-Abla. Con respecto a las venticuatro millas distantes de Alba a Vrci, se observa que la distancia existente entre Abla y la ubicación de dicha ciudad romana (Pechina-Benahadux, Almería) no se ajusta y por consiguiente se desprende, que el cálculo en la distancia expresada por la fuente indicada no es acertado

EL TRASPASO DE ALBA A LA PROVINCIA TARRACONENSIS

EL TRASPASO DE ALBA A LA PROVINCIA TARRACONENSIS

                                            Mapa de la provicia Baetica

     La nueva reordenación territorial en 12-7 (a.C.) decretada por Augusto, conllevó el traspaso del Saltus Castulonensis, donde estaba incluida la ciudad romana Alba (Abla, Almería), desde la provincia senatorial Baetica a la imperial Tarraconensis.

     El motivo fundamental era asegurarse el emperador el control de los yacimientos mineros de esta zona limítrofe, concretamente esta zona de la provincia Bética comprendía los yacimientos mineros de Linares, Cartagena y el sector oriental de la sierra de Gádor y Sierra Nevada.

    Por esta razón Alba va a ser traspasada, quedando comprendida administrativamente en la provincia Tarraconense y adscrita judicialmente en la circunscripción del conventus iuridici Carthaginiensis.

LA COLONIA PÚNICA ALBTHA (ABLA, ALMERÍA)

LA COLONIA PÚNICA ALBTHA (ABLA, ALMERÍA)

                                  Referencia a ALBTHA (Zobel de Zangroniz)

     La protohistoria es el período de tiempo transcurrido entre la Prehistoria y la Historia, considerada ésta con el cambio de Era, y que viene a coincidir con la Edad del Hierro donde se desarrolla la etapa de las colonizaciones en la costa peninsular (griegos, fenicios, púnicos).

     A este período corresponde la colonia púnica ALBTHA, que a diferencia de los enclaves costeros se encuentra instalada en el interior con la finalidad de explotar y comercializar el mineral de los yacimientos de las sierras Baza-Filabres y Nevada hacia los puertos del litoral.

    La numismática ha facilitado cuatro ejemplares de monedas púnicas pertenecientes a los siglos II-I (a.C.) donde aparece acuñada la citada ciudad de procedencia, expresada en caracteres púnicos y que los técnicos la localizan en Abla (Almería). Su importancia es que abre una etapa en la protohistoria de Abla con el asentamiento de la citada colonia púnica, que emitió su propia moneda.

LA CIUDAD ROMANA ALBA (ABLA)

LA CIUDAD ROMANA ALBA (ABLA)

Localización de Alba en Hispania (Zobel de Zangroniz)

 

Con el Edicto de Latinidad (s. I) concedido por Vespasiano a Hispania, Alba se beneficia de la concesión del nuevo status. De este modo el “oppidum” ibérico Abula (civitas stipendaria) promociona a municipio latino (municipium civiun latinorum) y su población cambia el status peregrini pasando a adquirir la ciudadanía latina (cives latini), que les aporta ciertos beneficios y derechos civiles. Por consiguiente, cabe deducir que Abla fue constituida en municipio flavio en el siglo I.

La epigrafía avala que Alba fue constituida en municipio romano. La municipalidad aparece confirmada en la desaparecida inscripción del pedestal de Avitiano, ubicado en la plaza S. Antón (3401 C.I.L. II), donde figura el término “ORDO REI P[ublicae]”, que hace referencia a la Curia o “senatus local”.

El municipio romano de Alba comprende la urbs (ciudad) y el territorium o circunscripción municipal, que es el espacio físico delimitado bajo la competencia administrativa de la Curia o senado local en calidad de centro político. El único testimonio arqueológico de la ciudad es su necrópolis, cuyo máximo exponente es el mausoleo de Abla.

LA CIUDAD BASTETANA ABVLA

LA CIUDAD BASTETANA ABVLA

                        Abula en la "regio" de Bastetania

 

     La voz “Abula” es un topónimo prerromano meridional de origen indoeuropeo(*), razón de que la ciudad ibérica ABVLA, quede ubicada por unanimidad entre los estudiosos en la “regio” sureña de Bastetania e identificada con la población almeriense de Abla, localizada en el sureste peninsular.

 

     La importancia de esta ciudad en la historia es la mención que hace el geógrafo Ptolomeo (s. II) en su obra “Geographia” y por ser la sede de su evangelizador y obispo S. Segundo, considerada como una de las primeras sedes episcopales hispanas.

 

     La arqueología local viene a confirmar la identificación de Abla con este oppidum  ibérico gracias a varios yacimientos arqueológicos de la localidad donde se han hallado distinta cerámica ibérica y una moneda de Castulo, que corroboran el origen prerromano de Abla.

 

(*) GARCÍA SÁNCHEZ, Jairo (2007). Atlas toponímico de España. Madrid, Arco/libros S.L., pp. 39-40. 

ABVLA EN EL MAPA DE PTOLOMEO

ABVLA EN EL MAPA DE PTOLOMEO

                                Hispania en el mapa de Ptolomeo

 

     El célebre geógrafo de Alejandría Claudio Ptolomeo (138-180 d.C.) representa en su mapa el mundo conocido de su época. Su obra “Geographia”, que comprende VIII libros constituye la culminación de la cartografía grecorromana.

     Al tratar de la geografía de Hispania en el libro II, menciona la ciudad ABVLA (Tablas II 6, 60), que la incluye en la “regio” de Bastetania entre quince ciudades ibéricas juntamente con la cercana Acci (Guadix), facilitando sus coordenadas de localización 11º 40’   39º 15’.

     La alusión de esta fuente literaria a la citada ciudad ibérica, prueba junto a varios yacimientos arqueológicos en el municipio la existencia de un “oppidum”, que tras la conquista romana dio paso a la ciudad romana ALBA. Amblas ciudades de la geografía clásica constituyen los precedentes históricos de la localidad almeriense de Abla.

EL LITIGIO HISTÓRICO DE ABLA Y FIÑANA

EL LITIGIO HISTÓRICO DE ABLA Y FIÑANA

                              Legajo del pleito de Abla y Fiñana

 

     Tras la Reconquista Abla y Abrucena quedan constituidas administrativamente como “poblaciones” sujetas a  la jurisdicción de la villa de realengo de Fiñana, quedando investido el alcalde mayor de Fiñana con facultades jurisdiccionales en materia civil y penal sobre la población abulense.

 

   Ello conllevará que los sucesivos alcaldes de Abla promuevan varios pleitos ante la Real Chancillería de Granada solicitando en vano la exención de la jurisdicción de Fiñana. Consta documentalmente que por Decreto de 13 Octubre de 1694 la Real Cámara deniega a Abla la solicitud de exención de la jurisdicción del Alcalde Mayor de Fiñana y también del Corregidor de Guadix.

 

   En 1799 los alcaldes ordinarios de Abla Felipe Maqueda y Juan Lao interponen nuevo pleito para eximirse de la jurisdicción de la villa de Fiñana, litigio que prosigue entrado el siglo XIX. Finalmente en 1833 con la nueva concepción administrativa provincial se pondrá fin a un litigio de más de tres siglos de tensiones.

LA CONTRARREFORMA EN EL OBISPADO DE GUADIX

LA CONTRARREFORMA EN EL OBISPADO DE GUADIX

                                        Portada del libro

 

     La nueva publicación titulada “El paradigma contrarreformista de la diócesis de Guadix (Siglos XVI-XVIII)” del autor Carlos Javier Garrido García, ofrece una exposición analítica de los elementos que van a configurar el modelo de Contrarreforma en el obispado accitano a lo largo de las citadas centurias.

 

     El mencionado paradigma contrarreformista está basado en la recuperación de los mártires de la época califal y también de la antigüedad, caso de S. Torcuato de Guadix y los Santos Mártires de Abla, tendiendo en cuenta que en los citados siglos la parroquia abulense pertenecía al citado obispado. La finalidad pretendida en este caso es la ligazón de la Iglesia accitana a los orígenes martiriales de la Iglesia española.

 

     El citado libro recoge las actas de la comisión enviada en 1629 a Abla por el obispo de Guadix fray Juan de Araoz para investigar cualquier indicio o vestigio  acreditativo del martirio acaecido en época del emperador romano Diocleciano. La importancia de la publicación para la historia de Abla es que saca a la luz una información hasta ahora desconocida que permite completar un vacío histórico en esta localidad almeriense. 

  

EL APEO DE ABLA (1571)

EL APEO DE ABLA (1571)

                                  Libro de Apeo de Abla (1571)

 

      Tras la sofocación de la rebelión morisca en 1570, el doctor Juan de Salazar es nombrado el 10.12.1571 juez de la comisión para hacer el apeo de los bienes de los moriscos alzados en Abla. Una vez llegado a la población con el auxilio de los seises Juan de Robles, Juan de Zamudio, Hernando de Santiestevan, Juan Díaz de Quijano, Rodrigo Sojaila Alamin y Francisco Almaja, se procede al apeo y toma de posesión de los bienes confiscados a los moriscos en nombre del S. M. el rey el día 18 de Diciembre de 1571.

 

     Con la llegada de los nuevos pobladores castellanos al lugar de Abla, se procede a repartíseles 103 suertes, de las haciendas y bienes confiscados a los moriscos rebelados, que compraron a la parte a la Real Hacienda. También se procede al deslindamiento y amojonamiento del lugar de Abla, concediéndosele Término propio y el título de Real Población con la obligación de pagar sus vecinos, salvo excepciones de nobleza e Iglesia, a la Real Hacienda un censo perpetuo de 1.200 ducados anuales.

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LA REBELIÓN MORISCA EN ABLA (1568)

LA REBELIÓN MORISCA EN ABLA (1568)

                                Manuscrito. Guerreros moriscos

 

       El sínodo de Guadix de 1554 fue el principal factor que desencadenó la sublevación morisca de 1568 bajo el reinado de Felipe II, además de otros factores económicos y fiscales, que contribuyeron al levantamiento en la jurisdicción accitana. Abla se alzó en el tercer día de Navidad, alentada por una cuadrilla de monfíes rebelados procedentes de Ohanes, enviados expresamente por el capitán de este partido El Gorrí.

 

     Cuentan las crónicas cómo los sublevados profanaron la Iglesia degollando un cerdo sobre el Altar Mayor y destrozaron altares y retablos. También se quemó el archivo parroquial y fue derribada la campana de la torre-campanario. Al día siguiente los hombres marcharon a Fiñana con el propósito de tomar la fortaleza mientras sus mujeres, hijos y ganados se encaminaron a La Alpujarra.

 

     La rebelión fue sofocada en la campaña militar llevada a cabo por el marqués de Los Vélez a finales de Noviembre de 1569, que obtiene la pacificación del lugar de Abla, nombrándose como garante del orden restablecido a don Francisco Barradas.

DESCRIPCIÓN DE ABLA EN 1571

DESCRIPCIÓN DE ABLA EN 1571

                                Portada. Libro Apeo Abla (1571)

 

     Tras la sofocación de la rebelión de las Alpujarras (1568-1570) en el reinado de Felipe II, el estado que se encontraba Abla aparece recogido en el Libro de Apeo de 1571, que recoge una descripción de la población de entonces:

 

     “... primeramente bimos al dicho lugar de Abla que esta asentado en una cañada a la cara del sol y tiene una azequia que biene por el lugar a un lado del tiene ensima del pueblo una fortaleza caida ... y que de la azequia se sube al pueblo y tiene una iglesia esta de un querpo y sana... tiene una puerta y tiene una torre sin campanas y que tenia doscientos moriscos menos seis y que tenian otras tantas casas y que abia quinse casas de cristianos biejos y que tenian quinse casas y que quedaban ciento y setenta nueve casas de moriscos y que de ellas abía abitables cien casas de moriscos y las demas estan la mayor parte de ellas con facilidad se pueden reparar”. (Libro Apeo Abla, ff. 11 v y 12).

 

     Se indica en el texto que el pueblo se ubica en una ladera montañosa, en cuya cima se hallaba una fortaleza ruinosa y a su pie discurría una acequia (bajo la actual calle Baja). La iglesia era de un cuerpo (más pequeña) con una puerta y una torre sin campanas (derribadas por los moriscos). También se indica un censo de la población y de las casas con antelación a la rebelión de 1568.

HALLAZGO DE UNA MONEDA PÚNICA EN ABLA

HALLAZGO DE UNA MONEDA PÚNICA EN ABLA

                               Anverso de la moneda púnica

 

     Ha aparecido en Abla casualmente una curiosa moneda encontrada por un vecino. Puesto en contacto con la Universidad de Granada, el Departamento de Historia Antigua (sección de Numismática) la ha identificado como una moneda púnica, acuñada en la ceca de Gadir (Cádiz).

 

     La lectura facilitada es la siguiente: En el anverso muestra cabeza de Melqart-Hércules con piel de león.En el reverso aparecen dos atunes a izquierda. Sólo se aprecia parcialmente la parte de la leyenda en caracteres púnicos que va debajo de los atunes y restos de la que va encima. La medida diametral es 2,6 cm y su grosor aproximado es de 0,25 cm. La cronología de esta moneda es muy difícil de precisar con exactitud y los distintos autores las sitúan desde finales del siglo III a.C. hasta finales del siglo I a.C.

 

     Su importancia viene a confirmar la existencia de la colonia púnica ALBTHA (Abla) junto a cuatro monedas identificadas con la ceca púnica de Abla. Los investigadores señalan que la citada colonia experimentó un desarrollo  comercial en la minería y la metalurgia, según se desprende de la lectura numismática, hacia los siglos II-I (a.C.).

LOS BIENES HABICES DE LA IGLESIA DE ABLA (s. XVI)

LOS BIENES HABICES DE LA IGLESIA DE ABLA (s. XVI)

                                                                         Portada de la revista                                                     

     La revista Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam) de la Universidad de Granada, publicó en su Volumen 46 del año 1997 una separata que tiene por título “El apeo de los habices de la Iglesia Parroquial de Abla (Almería) de 1550. Edición y estudio” del profesor Carlos Javier Garrido García.

     Se trata de los bienes inmuebles, de naturaleza rústica o urbana, pertenecientes a la mezquita local, que fueron donados por los fieles musulmanes obedeciendo distintas causas. Tras la Reconquista y las conversiones generales de 1500-1502 pasan por merced de los Reyes Católicos a la Iglesia Parroquial de Abla y aparecen recogidos en el Apeo realizado en 1550.

 

     Este estudio permite cubrir la laguna de la etapa morisca en la localidad y como indica el autor nos permite conocer la cantidad, calidad y aprovechamiento de estos bienes habices, así como la vida socio-económica de la villa, formada por una población de mayoría morisca y de cristianos viejos, que ostentaban los órganos de poder.   

PLANO DE LA VILLA DE ABLA (1752)

PLANO DE LA VILLA DE ABLA (1752)

                           Plano de la villa de Abla (1752)

                      Archivo Histórico Provincial de Almería

 

     En el Libro de Respuestas Particulares del Catastro de Ensenada de Abla (1752), conservado en el Archivo Histórico Provincial de Almería, figura un plano de la villa de mediados del siglo XVIII.

 

     Si bien, se trata de un plano tosco, resulta de vital importancia su interpretación para conocer la intención del escribano que lo trazó, dado que representó las construcciones más significativas que había en la localidad.

 

     Se observa que aparece representada la Iglesia con su campanario, el concejo, y el castillo almenado (hoy desaparecido). También figuran tres hileras de casas, que hacen referencia a los tres barrios del pueblo: Alto, Enmedio y Bajo, discurriendo por éste último la calle de la Acequia, actual calle Baja, que antiguamente se encontraba descubierta y tenía unas travesías de paso para franquearla. Este antiguo trazado urbanístico de Abla, con ligeras novedades, todavía pervive en el siglo XXI.  

 

EL LIBRO DE POBLACIÓN DE ABLA. AÑO 1752

EL LIBRO DE POBLACIÓN DE ABLA. AÑO 1752

           Libro de Población de Abla. Catastro de Ensenada (1752)

 

      A mediados del siglo XVIII Abla pertenecía al partido de Guadix. Su Término comprendía entonces el actual municipio de Las Tres Villas y colindaba con Baza, Canjáyar-Ohanes, Abrucena y Alboloduy. El municipio tenía de largo 3 leguas y media, de ancho 1 legua y tres cuartos y su perímetro era de 7 leguas.

 

      El pueblo tenía 316 casas y la población la componía 361 vecinos con 1.622 habitantes. El sector servicios comprendía: cuatro tabernas, tres puestos de aguardiente, un mesón, una tienda de especería, dos almazaras y seis molinos harineros. En los oficios aparecen registrados 320 labradores y jornaleros, un médico, un boticario, un sangrador-barbero, un escribano, dos albañiles y dos herreros.

 

      Los habitantes se dedicaban principalmente a la agricultura y ganadería. Se cultivaban 1.585 fanegas de regadío, 1.284 fanegas de secano, 90 fanegas de viña, 4.114 olivos, 3.975 morales y 3.298 frutales. En ganadería aparecen registradas 380 cabezas de ganado vacuno, 2.307 de cabrío, 382 de ovino, 593 de cerda, 14 de caballar, 11 de mular y 279 de asnal. También se contabilizan 108 colmenas.

UNA INSCRIPCIÓN ROMANA DE ABLA EN MÁLAGA

UNA INSCRIPCIÓN ROMANA DE ABLA EN MÁLAGA

                Pedestal romano originario de Abla en Málaga

En Málaga se encuentra una inscripción romana originaria de Alba (Abla, Almería). Concretamente, la pieza epigráfica se encuentra en el Centro Asistencial San Juan de Dios, delante de la fachada principal del palacio Heredia. En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid se conserva una réplica de escayola.

Esta inscripción honoraria, fue llevada a la cercana villa de Fiñana hacia el siglo XVI, con motivo de unas obras de reparación del castillo, siendo colocada como basa del arco de la puerta de entrada, motivo por el que algunos estudiosos la han asignado erróneamente a Fiñana, por el mero hecho de ubicarse en esta vecina localidad. Posteriormente, en 1871 fue trasladada a la hacienda S. José en la ciudad de Málaga, quedando incorporada a la colección arqueológica de D. Tomás Heredia.

El estado de conservación es deficiente debido al deterioro padecido. El bloque labrado en piedra caliza, presenta unas medidas de 88’5 cm de altura, 63 cm anchura y un fondo de 56,5 cm. El texto epigráfico encerrado en un marco sencillo aparece distribuido en diez líneas con letras capitales cuadradas.

La inscripción data del siglo II y figura catalogada en el Corpus Inscriptionum Latinarum II, de Aemilus Hübner (1869) con el número 3399, cuya lectura transcrita es la siguiente: CAES L · AVRELIO / VERO · AVG · AR / MEN · PART · MAX / MED · P ·M.TR ·P ·V / COS · III / L · ALFENVS · AVI / TIANVS · P · P ·TR / COH · III · VIG / XII VRB / . . . . . . . . . . . . . . / . . . . . . . . . . . .

Se trata de un homenaje que Lucio Alfeno Avitiano rinde al emperador Lucio Aurelio Vero, presumiblemente como agradecimiento de los cargos y dignidades alcanzados bajo su mandato. La importancia para Abla de esta inscripción romana es que facilita el nombre de un dignatario local que alcanzó el grado de tribuno de una cohorte urbana en Roma. Este dignatario romano aparece también citado en la desaparecida inscripción del pedestal ubicado en la plaza S. Antón.

 

 

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LA MILICIA-HERMANDAD DEL RESUCITADO

LA MILICIA-HERMANDAD DEL RESUCITADO

                                                  Juga de bandera

Los antecedentes históricos se remontan al siglo XVI cuando el concejo de la villa, reunido en sesión el día 31 de Agosto de 1572 bajo la presidencia de los alcaldes ordinarios Juan de Çamudio y Hernando de Santistevan, acuerda la creación de la milicia local compuesta por cuatro cuadrillas.

 

La milicia local era una formación integrada por vecinos armados destinada a la defensa y seguridad de la población. Entre otros cometidos asignados hacía la ronda nocturna partiendo la patrulla del cuerpo de guardia, que estaba ubicado en el pretil de la Iglesia Parroquial. En los siglos XVII y XVIII el concejo mantiene la milicia, constando en 1725 D. José de Estrada y Noguera como capitán de milicias de la villa de Abla.

 

Esta formación armada, como era usual en la época, se constituyó en Hermandad bajo la advocación del Resucitado, de modo que el Domingo de Resurrección festividad de la milicia  tenía lugar el ceremonial religioso-miliciano que nos ha sido transmitido de generación en generación. El documento más antiguo conocido que alude a la Hermandad del Resucitado de Abla data del año 1664.Suprimida la milicia local en el siglo XIX la hermandad religiosa continuó subsistiendo, y siguió conservando internamente su esencia miliciana. Tras varios años desaparecida, "La Cardoncha" ha sido recuperada, gracias al tesón del pueblo que ha cooperado desinteresadamente en rescatar esta tradición ancestral.

 

I.- EL VÍNCULO ABLA-GRANADA: EL ABLÍ

I.- EL VÍNCULO ABLA-GRANADA: EL ABLÍ

                                 Torres y muralla de la Alhambra 

Durante el emirato Omeya de Córdoba surge en el sureste peninsular hacia la segunda mitad del siglo IX un clima de inestabilidad social, que conlleva al levantamiento de la población hispana mozárabe-muladí contra el invasor árabe. Esta revuelta estaba acaudillada por Umar Ibn Hafsun, que se rebela en el año 880 contra los emires cordobeses y perdura once años después de su muerte acaecida hacia 917.

En esta contienda participó el poeta muladí Abd al-Rahman ben Ahmed (S. IX), conocido con el sobrenombre de "El Ablí", por ser natural de Abla. Como defensor de la causa de Ibn Hafsun, participó en las luchas mantenidas por los sublevados mozárabes-muladíes contra los árabes qaysies que se desarrollaron en la cora de Elvira (Granada).

Sitiados los árabes en "la fortaleza de la Alhambra", el Ablí arrojó sobre los muros unos versos enrollados en una piedra para amedrentar la moral de los sitiados, entablando a continuación un duelo poético con el poeta del bando enemigo Said ibn-Djudí. Finalmente, cuando los árabes obtuvieron una aplastante victoria, el Ablí fue ejecutado en Granada por orden del ahora jefe árabe qaysí Ibn-Djudí.

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