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EL PUENTE DE LAS ADELFAS (s. XIX)

El puente de Las Adelfas En el anejo municipal de Las Adelfas (Abla, Almería) se encuentra el colosal puente de ferrocarril denominado “El Puente de Las Adelfas”, construido de fábrica a finales del siglo XIX sobre la rambla del mismo nombre. Consta de siete bóvedas de cañón (como días de la semana) sobre seis pilas, cuya longitud aproximada es de 121,5 metros. Fue construido por la empresa francesa adjudicataria de la obra ferroviaria Fives-Lille. Dada la magnitud de esta obra de ingeniería, cuando el resto de las obras del tramo ferroviario Guadix-Almería estaban casi terminadas a finales de 1893, su ejecución se prolongó hasta su finalización definitiva al año siguiente. En la clave del arco central hay un escudo donde figura inscrita en francés la fecha oficial de su construcción (2-MARS-1894), el día 2 de Marzo de 1894. El citado puente aparece inscrito, con fecha de 07 de Enero de 2004, como Bien General Comunitario por la Junta de Andalucía y forma parte del Patrimonio Industrial y Minero Andaluz, así como del Patrimonio Local de Abla. Es recomendable su visita realizando la conocida ruta de senderismo “La Ruta de Las Adelfas”.
LA CRUZ DEL LUGAR O DE S. JUAN

Fragmento de la cruz de S. Juan
Junto a la fachada principal de la ermita Las maravillas se encuentra una cruz de piedra denominada “Cruz de S. Juan”, que está asentada sobre el arco del caño de la cruz que desagua en el pilar o abrevadero de animales próximo.
En el siglo XVI aparece citada como “la cruz del lugar” y posteriormente en el siglo XVII cambia de denominación y se le llama “la cruz del señor san Juan”. Se trataba de un humilladero religioso consistente en una cruz de piedra colocada sobre un pedestal del que podía apreciarse a principios del siglo XX la inscripción latina que presentaba y que era conocido popularmente como “la cruz de S. Juan”.
Antiguamente se encontraba emplazado en un lugar céntrico de la citada plaza y posteriormente se adosó a la fachada de la ermita Las Maravillas hasta la construcción del caño y el pilar en los años cincuenta. Lamentablemente, con motivo de las obras realizadas el referido pedestal fue desechado y la cruz fraccionada puede apreciarse hoy rematando el arco donde se encuentra el actual caño de agua.
Tras un dilatado período de historia (s. XVI-XX) este humilladero ha constituido una seña de identidad de la citada plaza y afortunadamente puede recuperarse, dado que parte del pedestal sepultado y el fragmento del pie de la cruz se conservan. Entendemos que los abulenses y en particular el vecindario de esta barriada tienen una deuda con la historia de Abla y debe reponerse este monumento, dado que forma parte del patrimonio histórico-local.
