Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2009.
LOS ORÍGENES DE LA MERENDICA

Antigua Merendica en el prado de Calahura
Es una fiesta campestre cuyos orígenes se remontan hacia 1883, cuando el campanero y preparador de los niños, D. Pedro González Herrerías (1853-1916), con motivo de festejar la Primera Comunión los llevó el domingo de Pentecostés a merendar al campo, amenizando la tarde con su guitarrillo. La merienda consistía en una onza de chocolate, una rosquilla de pan blanco, una gaseosa de "bola" y un huevo cocido. De ahí que popularmente se le conozca como merendica o fiesta del huevo.
Al principio no existía un emplazamiento fijo de celebración sino que variaba cada año hasta que se seleccionó el jardín de Los Santos, ubicado junto a la ermita de los Patronos, actualmente desaparecido. Con el tiempo, los familiares de los niños se sumaron a la celebración y posteriormente las amistades y grupos ajenos al evento, únicamente con la finalidad de divertirse.
Ante la afluencia masiva de personal, el citado jardín quedaba reducido de aforo y se optó por trasladar la merienda campestre al prado de Vista-Alegre, sito en el paraje de Calahura junto al olivar y una fuentecilla en pleno campo donde los comensales transcurrían el día disfrutando hasta caer la noche. Actualmente, “la merendica” ha cambiado de lugar y fecha, celebrándose cada sábado de Petencostés en el Parque Municipal de Montagón.
ABLA EN EL DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

Pancarta publicitaria de la Diputación Provincial
El impacto medioambiental en Abla fue drástico en el siglo XIX, debido al abuso del aprovechamiento de los recursos naturales de los montes, como la roturación para ganar tierras destinadas a la agricultura de secano y el carboneo, que conllevó prácticamente a la desaparición de los montes forestales de Abla y el consiguiente proceso degradativo del medio natural, que a su vez ha incidido drásticamente en el ecosistema de la zona.
La deforestación de los montes ha afectado al hábitat que favorecía el desarrollo de la flora y fauna autóctona, estando algunas especies extinguidas o en vías de desaparición. Consecuentemente, la erosión ha incidido agresivamente en el manto del suelo contribuyendo a la alteración del paisaje serrano y a la pérdida de determinadas zonas húmedas.
En Abla perviven topónimos que refieren la desaparecida fauna del lugar como: el Collado del Lobo y el barranco de las Zorreras. El paisaje forestal de encinas ha quedado esquilmado salvo los últimos reductos de El Encinar y las inmediaciones de Los Chispones. Los acuíferos de la sierra han desaparecido y los de la vega como Ofatabla, Saboyano, Morellón, La Carrera, etc. se han secado. Cabe deducir, que el paisaje abulense del siglo XXI no se corresponde en absoluto con el documentado en los siglos XVI-XVIII.
Aprovechando la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente el C.E.A. hace una llamada a la sensibilización de los abulenses para que tomen conciencia de la delicada situación y contribuyan de algún modo a la preservación de nuestro ecosistema residual.
LA CRUZ DEL LUGAR O DE S. JUAN

Fragmento de la cruz de S. Juan
Junto a la fachada principal de la ermita Las maravillas se encuentra una cruz de piedra denominada “Cruz de S. Juan”, que está asentada sobre el arco del caño de la cruz que desagua en el pilar o abrevadero de animales próximo.
En el siglo XVI aparece citada como “la cruz del lugar” y posteriormente en el siglo XVII cambia de denominación y se le llama “la cruz del señor san Juan”. Se trataba de un humilladero religioso consistente en una cruz de piedra colocada sobre un pedestal del que podía apreciarse a principios del siglo XX la inscripción latina que presentaba y que era conocido popularmente como “la cruz de S. Juan”.
Antiguamente se encontraba emplazado en un lugar céntrico de la citada plaza y posteriormente se adosó a la fachada de la ermita Las Maravillas hasta la construcción del caño y el pilar en los años cincuenta. Lamentablemente, con motivo de las obras realizadas el referido pedestal fue desechado y la cruz fraccionada puede apreciarse hoy rematando el arco donde se encuentra el actual caño de agua.
Tras un dilatado período de historia (s. XVI-XX) este humilladero ha constituido una seña de identidad de la citada plaza y afortunadamente puede recuperarse, dado que parte del pedestal sepultado y el fragmento del pie de la cruz se conservan. Entendemos que los abulenses y en particular el vecindario de esta barriada tienen una deuda con la historia de Abla y debe reponerse este monumento, dado que forma parte del patrimonio histórico-local.
VISITA GUIADA EN ABLA

Explicando el escudo del caballero Alonso Bazán
Como actividad complementaria a la celebración en Abla del “V Encuentro de Teleformación de la provincia de Almería”, celebrado en la “Posá del Tío Peroles” el pasado día 20 de junio, tuvo lugar una visita guiada por el pueblo para mostrar los monumentos más significativos de la localidad.
La tarde no era propicia, pues a la hora del inicio nos amenazó la lluvia, que impedía en un principio su realización. Pero fue todo lo contrario, varios asistentes sacaron sus paraguas y algunos vecinos prestaron los suyos para evitar suspender la visita programada.
El itinerario comenzó en el mausoleo romano para dirigirse a la plaza Cruz de S. Juan y después ascender por la calle Real hasta la plaza Mayor, y desde allí encaminarse a la plaza de S. Antón, deteniéndose durante el recorrido en los monumentos que se encuentran a su paso para dar una ligera explicación a los asistentes. La visita fue un éxito pues el personal que finalizado el evento se llevó una buena imagen cultural de Abla.
LA NOCHE DEL AGUA EN ABLA

Caño de S. Juan
Se celebra el 23 de junio, víspera de la festividad de S. Juan. En esta mágica noche, la más corta del año, se entremezclan las vertientes religiosas y paganas. Se trata de una fiesta de origen pagano ligada a la práctica de todo tipo de ritos vinculados a la purificación. Esta fiesta solar coincide con el solsticio de verano celebrándose con un elemento básico que limpia de toda impureza, el agua.
La antigua costumbre basada en acudir a las fuentes para realizar las abluciones de purificación ha tomado hoy un giro particular. Durante la noche los vecinos más atrevidos salen a la calle a gozar de esta fiesta popular, consistente en bañarse mutuamente con agua utilizando todos aquellos medios que tengan a su alcance, cubos, mangueras, máquinas manuales, etc.
La costumbre es sana, divertida y nunca falta el buen sentido del humor entre los participantes y como tradición popular siempre ha sido aceptada generalmente por vecinos y visitantes, incluidos los más desfavorecidos, que le ha podido caer inesperadamente agua arrojada desde un balcón o del terrao de alguna vivienda.
