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LA INADECUADA RESTAURACIÓN DEL MAUSOLEO ROMANO DE ABLA

Estado de restauración del mausoleo
Las obras de restauración del mausoleo romano de Abla, iniciadas en 2006 y suspendidas en dos ocasiones por la aparición de motivos imprevistos que obligaron a la redacción de dos proyectos de modificación para redefinir este edificio sepulcral, no están contribuyendo a su recuperación fidedigna para devolverlo a su estado originario.
Si bien el proyecto de restauración evita el deterioro progresivo de esta construcción funeraria, se observa que no respeta las características originales de ciertos elementos de la edificación, ni su integración en el entorno arqueológico. Tampoco permite la recuperación de la rasante original que descubre el monumento en su integridad.
Tras la desacertada restauración anterior, que ocultaba la fábrica original romana del cuerpo superior, se ha optado por una intervención única en el conjunto, que no termina de recuperar la auténtica construcción originaria. La supresión de algunos elementos originales y la colocación de añadidos no documentados no contribuyen en modo alguno a respetar la imagen original de este monumento funerario romano del siglo II (d.C.).
HALLAZGO DE UNA MONEDA PÚNICA EN ABLA

Anverso de la moneda púnica
Ha aparecido en Abla casualmente una curiosa moneda encontrada por un vecino. Puesto en contacto con la Universidad de Granada, el Departamento de Historia Antigua (sección de Numismática) la ha identificado como una moneda púnica, acuñada en la ceca de Gadir (Cádiz).
La lectura facilitada es la siguiente: En el anverso muestra cabeza de Melqart-Hércules con piel de león.En el reverso aparecen dos atunes a izquierda. Sólo se aprecia parcialmente la parte de la leyenda en caracteres púnicos que va debajo de los atunes y restos de la que va encima. La medida diametral es 2,6 cm y su grosor aproximado es de 0,25 cm. La cronología de esta moneda es muy difícil de precisar con exactitud y los distintos autores las sitúan desde finales del siglo III a.C. hasta finales del siglo I a.C.
Su importancia viene a confirmar la existencia de la colonia púnica ALBTHA (Abla) junto a cuatro monedas identificadas con la ceca púnica de Abla. Los investigadores señalan que la citada colonia experimentó un desarrollo comercial en la minería y la metalurgia, según se desprende de la lectura numismática, hacia los siglos II-I (a.C.).
EL INDALO DE LAS ADELFAS (ABLA, ALMERÍA)

Indalo de Las Adelfas
El Indalo es el símbolo más representativo de Almería. Esta figura aparecida en la Cueva de los Letreros (Velez Blanco), perteneciente a la Edad del Cobre, representa a una figura humana con los brazos extendidos y un arco sobre sus manos, aunque no hay unanimidad acerca su significado. Está considerado como un símbolo de buena suerte y suele pintarse o colocarse para proteger las viviendas de las tormentas y el mal del ojo.
En la Abla rural existe una variante de esta figura indálica. Se trata de una figura antropomorfa con los brazos abiertos y extendidos (sin arco) en actitud orante. Suele colocarse en las casas mediante piedras encajadas en los muros exteriores. En el anejo de Las Adelfas, ubicado en la Sierra de Baza, se conservan dos modelos y otro que lamentablemente se ha perdido. Según comentarios de vecinos solían verse en algunas cortijadas de la citada sierra.
Su simbolismo está relacionado con el fetichismo y la superstición. Estos fetiches se colocaban como augurio de buena suerte con la creencia de que poseían poderes mágicos o sobrenaturales, que protegían a los moradores de las viviendas frente a las calamidades procedentes tanto de los agentes externos como de las fuerzas espiritistas.
LA PORTADA NEOBARROCA DE LA ERMITA SANTOS MÁRTIRES

Portada neobarroca de la ermita Stos. Mártires
El Decreto de 18 de Abril de 1629, otorgado por el obispo de Guadix Fray Juan de Araoz, establece formalmente el culto a los Santos Mártires en Abla y declara Patronos de la villa a los santos Apolo, Isacio y Crotato. También señala el mencionado decreto la necesidad de levantar una ermita dedicada a los santos Patronos.
En el solar donde debía levantarse el pequeño santuario se colocaron tres cruces y posteriormente se construyó la antigua ermita, que aparece documentada en el año 1698 en el mote de enterramiento de José de Sanpablo, conservado en el Archivo Parroquial (Libro 11º Entierros, f. 23 v.). Este valioso dato apunta que en el período 1629-1698 ya existía una originaria ermita muy distinta a la que conocemos actualmente y que con el transcurso de los años tras varias fases de remodelación y ampliación acabaría adoptando la imagen actual. Posteriormente, aparece citada en 1751 en el mote de defunción de Cayetano Herrada. Este santuario local ha sufrido numerosas transformaciones y restauraciones a lo largo del tiempo, la última fue realizada en 1998.
La citada ermita se encuentra situada junto a la carretera provincial que conduce desde el pueblo a Ohanes. Su trazado presenta planta de cruz latina, cubierta por bóveda de cañón y cúpula de crucero. La portada está formada por un pórtico superado con un frontón y centrado por dos torres simétricas.
Su fachada se organiza con un pórtico de acceso, que crea un espacio rectangular de comunicación del exterior con la puerta de entrada de dos hojas. Está compuesto por tres arcos de medio punto, que descansan sobre columnas y pilastras de cantería, formadas por base, fuste y capitel. Los citados tres arcos, representan un simbolismo religioso alusivo a los Tres Mártires.
Exteriormente, sobre el pórtico se apoya un frontón mixtilíneo enmarcado, que permite la iluminación interior mediante dos óculos simétricos. El cuerpo central de la fachada se encuentra flanqueado por dos torres laterales de planta cuadrada, que se rematan con un segundo cuerpo octogonal irregular. Cada torre presenta cuatro ventanales con arcos de medio punto donde se ubican sendos campanarios. Las blancas torres gemelas se encuentran cubiertas con tejado a ocho aguas coronadas con sendas cruces de hierro provistas con veleta.
En la catalogación de la “Andalucía Barroca”, dentro de la sección dedicada a “Tradición y Modernidad”, figura entre otros monumentos barrocos andaluces significativos la portada de la ermita Santos Mártires de Abla.
La importancia que merece la ermita de los Patronos en la arquitectura barroca andaluza es que mientras en las principales ciudades de Sevilla, Málaga, Granada, etc. u otras secundarias como Jerez de la Frontera (Cádiz), Écija (Sevilla), etc. los artistas de reconocido prestigio desarrollaron importantes construcciones (civiles y religiosas) reconocidas tanto nacional como internacionalmente, igualmente en la periferia andaluza, a nivel local, se realizaron interpretaciones populares del barroco, que siguiendo la línea tradicionalista se desarrollan en un período retardatario, como es el caso de la ermita Santos Mártires de Abla, que constituye una manifestación artística tardía pero siguiendo los cánones tradicionales del barroco andaluz.
